martes, 17 de mayo de 2016

Capriles Radonski: "Maduro tiene que irse por la puerta de atrás, con la revocatoria de su mandato"



El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, advierte que el video que corre por las redes sociales que muestra la agresión de la que fue víctima el miércoles 11 de mayo en las calles de Caracas, está incompleto. “Esa fue la primera oportunidad, pero en total a mí me echaron gas en la cara tres veces ese día”, comenta el dirigente de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Luego del último ataque, perpetrado por funcionarios policiales que impedían el paso de la marcha que encabezaba con destino al Consejo Nacional Electoral (CNE) en el centro de la ciudad, Capriles Radonski confiesa que por un momento temió haberse quedado ciego. “No veía absolutamente nada”, relata. Sin embargo, a la media hora pasaron los efectos del gas pimienta y recuperó la visión.

Con los ojos despejados y bien abiertos, el excandidato presidencial señala que en este momento solo tiene en la mira un objetivo: la celebración, este mismo año, de un referendo revocatorio para echar del poder al mandatario venezolano, Nicolás Maduro.

- Está claro que el referendo revocatorio no es un asunto de días hábiles y reglamentos, sino de voluntad política. ¿Tiene la Unidad Democrática la fuerza suficiente para ejercer presión y quebrar la resistencia del Gobierno?
- También es de cumplimiento de unos requisitos. El revocatorio está en la Constitución. El revocatorio se podrá realizar si el país lo impone, no solamente la Unidad. El 70% de los venezolanos quiere revocatorio, porque queremos una solución a la crisis que estamos viviendo. Pero ese 70% tiene que movilizarse, porque el Gobierno no quiere y el CNE se está inventando requisitos para que no haya revocatorio. Yo sí creo que el revocatorio será este año, tiene que ser este año. Una cosa es que el Gobierno no quiera y otra cosa es que los venezolanos decidan que sí quieren. Sí, vamos a tener que sortear más obstáculos, ya empezaron a dilatar, la “operación morrocoy”, pero igual pasó el 6 de diciembre, cuando el Gobierno decía que ganaría las elecciones parlamentarias “como sea” y perdieron por paliza.

- Para llegar a la primera planilla –que, en teoría, es el procedimiento más sencillo- diputados tuvieron que encadenarse en el CNE, y hubo agresiones y heridos. Avanzar en este camino puede costar encarcelamientos y hasta muertes. ¿La oposición está dispuesta a correr esos riegos?
- Estamos llevando todo este proceso con una altísima responsabilidad. Nosotros no somos golpistas, los golpes los dan los militares. Nosotros somos demócratas, luchamos con la Constitución y la movilización del pueblo. Si el Gobierno pretende matar, la responsabilidad será del Gobierno. Este es un Gobierno dispuesto a cualquier cosa. La responsabilidad penal es personalísima. Si nosotros estamos pidiendo elecciones, no es culpa nuestra. No es que nosotros nos estamos saliendo de la Constitución, estamos buscando un atajo y el Gobierno tiene que tomar medidas. No, el Gobierno se está saliendo de la Constitución y las leyes, y si lo hace ellos serán los responsables y tendrán que pagar por los crímenes que cometan.

- Qué responde a quienes señalan que como la oposición no pude hacer respetar su triunfo en la AN, ahora está corriendo la arruga hacia un nuevo proceso electoral. ¿Qué garantiza que ahora sí sabrán defender la voluntad popular?
- Hay gente que pide a la oposición algo que no es la oposición. La oposición no tiene tanques de guerra, fusiles, armas. Ni las tiene ni las vamos a tomar porque nosotros no somos esos, somos unos demócratas que frente al tiempo histórico que vive el país nos hemos planteado derrotar democráticamente a un Gobierno que no es democrático. Para poder lograrlo, se necesita la unión. Entonces, ¿que nos ha faltado movilización y reaccionar frente a lo que está pasando con la AN? Sí, y eso es una autocrítica. No es un problema solamente de los diputados, es un problema de todos los venezolanos que elegimos esa AN. Esa AN tenemos que acompañarla, defenderla. El revocatorio ayudará a que efectivamente el país pueda empezar a tener instituciones, que la AN pueda hacer su trabajo. Lo que le falta al Tribunal Suprema de Justicia es declarar inconstitucional la Constitución. En cuatro meses que lleva la AN, ha dictado 14 sentencias en su contra. ¿Qué hacemos frente a eso? Allí está el revocatorio, vamos a tener que hacer que el Ejecutivo termine de cambiar. Si se logra el revocatorio, cambiará el Ejecutivo, tendremos un nuevo Gobierno y empezarán a cambiar los poderes en nuestro país.

- Parece imposible alcanzar una solución política si no hay diálogo entre las partes. ¿Existe algún diálogo tras bastidores o, al menos, la posibilidad de que se inicie ese proceso?
- Aquí nunca ha habido un proceso de diálogo, porque el Gobierno pretende convertir el proceso de diálogo en que tenemos que hacer lo que ellos quieren. O te la calas o te la calas. Eso no es un diálogo. El diálogo pasa por respetar la Constitución, las leyes de la República, la AN, que no haya presos políticos. Aquí no ha habido diálogo ni público ni tras bastidores.

- Hace un par de semanas corrieron rumores sobre un posible diálogo…
- ¿Con la iglesia?

- Sí.
- Ojalá.

- ¿Ha avanzado?
- Que yo sepa, en nada. Ojalá se avanzara. Así como 70% de los venezolanos quiere revocatorio, 70% de los venezolanos también quiere diálogo. Uno no excluye al otro. Si tú me preguntas en qué debería existir el diálogo hoy, respondo, vamos a revocatorio. Me dices, viene la Iglesia. Punto único de la agenda: revocatorio este año. Porque la solución a la crisis en Venezuela es consultando al pueblo. Venezuela no tiene futuro con Maduro.

- Luego de la carta que envió el papa Francisco al presidente Maduro, ¿cómo interpreta y qué espera de la visita del canciller del Vaticano, monseñor Paul Richard Gallagher, a Venezuela este 24 de mayo?
- Que ayude en ese proceso. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) va a cambiar, está cantado. El presidente Ernesto Samper (secretario general de Unasur) o corre o se encarama, tendrá que ver cómo asumirá la nueva realidad política en la región. Ya se acabó la complicidad, el hacerse la vista gorda frente a los atropellos, Unasur guardando total silencio. ¿Qué le pedimos a Unasur? Revocatorio. Qué le pedí yo a Luis Almagro (secretario general de la Organización de Estados Americanos), cuando conversé con él en estos días por teléfono: la solución de Venezuela está en la Constitución, artículo 72, queremos revocatorio. Nos pidieron 195 mil firmas para iniciar el proceso, recogimos 2,6 millones. Las entregamos en horas Allí tienen todo. No quieren revocatorio, no quieren salida democrática. 
¿Qué quieren, entonces, un golpe de Estado, un estallido social? No lo queremos nosotros. Viene el enviado del Papa. ¿Qué le vamos a pedir? Revocatorio. Que el Gobierno destranque y que entienda que tiene que someterse a un proceso electoral. Fíjate cómo son las cosas. En Brasil, la presidenta Dilma Rousseff en todo este proceso pide consulta al pueblo. ¿Qué pide Maduro? No le consulten al pueblo. Para que veamos las contradicciones, las diferencias. Aquí queremos que le consulten al pueblo, que es lo que dice la Constitución. No estamos pidiendo más nada.

-¿Y la renuncia?
- Cualquier venezolano le puede pedir la renuncia a Maduro, pero es su derecho. Él es el que decide, la renuncia es un acto voluntario. Yo no le estoy pidiendo a él algo que dependa de él. El revocatorio es una opción para el pueblo, para él –una vez activado- es una obligación. No puede obstaculizarlo, eso está en la Constitución. Si él tranca esa vía, qué viene después, qué ocurre en una situación de tensión como la que vive el país. Venezuela es una bomba que puede explotar. Esa es la realidad que se vive en las calles de nuestro país, una tensión social que todos los días crece. El revocatorio significará que las tensiones en el país bajen, esperando un proceso electoral donde el pueblo con su madurez política buscará una solución. Esa solución permitirá elegir un nuevo Gobierno para generar confianza en el país, y vamos a empezar el proceso de recuperación económica de Venezuela.

Capriles Radonski fue agredido con gas pimienta en la marcha del 11 de mayo. Foto:AP


- Usted dice que lo peor que puede pasar es un estallido social o un golpe militar; sin embargo, esas pueden ser las cartas que juegue el Gobierno del presidente Maduro, consciente del control que tiene sobre la Fuerza Armada Nacional (FAN). ¿Cómo evitar esos escenarios?
- La gran pregunta sería: ¿el país acompañaría un golpe del Gobierno, estaría dispuesto a aceptar un autogolpe? Pienso que no. El revocatorio busca evitar cualquiera de esos escenarios. La FAN está muy dividida, fragmentada, no es verdad que está cohesionada, compacta, imposible que lo esté frente a la crisis que vive el país. A veces, la imagen que se hace la gente de la FAN es lo que ve en la cúpula militar corrupta que forma parte de la cúpula del Gobierno, entonces, los ven con discursos muy maduristas, muy gobierneros. Hay gente que se deja llevar por ese discurso de ese enchufado de la cúpula y cree que toda la FAN es así, pero no es así. 
El Gobierno puede pasearse por esos escenarios, la pregunta es si tiene la fuerza para lograrlo. Pienso que no, ni el país lo acompañaría. Quizás el Gobierno juega al estallido porque cree que en ese escenario, distinto al golpe, puede estar en una posición privilegiada para administrar el estallido y con ello colocarse en una posición de control absoluto del país, mientras deja a un lado cualquier tipo de proceso electoral porque hay un escenario de conmoción y revuelta. Creo que jugar a eso es muy peligroso porque un estallido social barre todo, incluyéndolos a ellos. El Gobierno subestima la situación social del país, cree que Maduro puede seguir saliendo en cadena diciendo tres estupideces y que esto puede mantenerse así. También difiero de eso. El país es una bomba, si estalla, nos estalla a todos. ¿Qué debemos hacer? Evitar que estalle. ¿Cómo lo evitamos? Referendo.

- El tuit que envió el encarcelado líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, reconociendo su esfuerzo por el revocatorio, ¿puede interpretarse como una especie de tregua luego de las diferencias públicas que han sostenido?
- Nunca ha habido algo como para una tregua. Hemos tenido posiciones distintas y eso es normal. La gente no tiene que asustarse porque haya diferencias. Lo importante es que las diferencias siempre se resuelvan con debate, propuestas, no que terminen en un tema de guerra sucia entre grupos. Eso sería ponernos de espaldas al país. Aquí se necesita el esfuerzo de todos, de Leopoldo López, del alcalde Ledezma, de Rosales, son 70 presos políticos que hay en el país. El revocatorio no es mío, le pertenece al pueblo venezolano. 
¿Que yo fui el proponente? Aquí nadie está buscando un premio para ver quién lo propuso primero. Las agendas individuales hay que ponerlas a un lado. Este no es el momento, aquí no estamos decidiendo quién será candidato, ni el Presidente de la República. Aquí estamos decidiendo si Venezuela sigue en esta situación o si cambiamos a Venezuela. ¿Quién va a ser después? No tengo duda de que la Unidad tendrá cómo resolver eso. Hay sectores interesados siempre en generar intrigas, rencillas que no existen. Las diferencias y las coincidencias se conocen. No hay forma de lograr un cambio en Venezuela que no incluya a los pobres. Allí es donde he puesto todo mi trabajo y esfuerzo. Hay gente en la oposición que no lo ve así, que no le gusta meterse para los barrios. Para mí, allí es donde está el reto más grande que tiene este país en las próximas décadas, que es cómo Venezuela reduce la pobreza.

- Usted propuso el revocatorio. Si gana, seguro se colocará en una buena posición para liderar el país. Pero si fracasa…
- No es un cálculo individual. En las luchas, en la vida, se gana y se pierde. Si logramos el revocatorio, lo ganamos. El revocatorio es una victoria del pueblo, eso lo sabe el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), por eso ellos no quieren revocatorio. El PSUV prefiere irse del poder por un golpe, por algo que pase. Maduro preferiría irse por un golpe, por eso juega a trancar la vía popular, porque sabe que la vía popular es un adiós para siempre. Maduro tiene que irse por la puerta de atrás, no podemos dejar que se victimice, tiene que irse por la puerta de atrás, que es la revocatoria de su mandato. Mi proyecto no es yoísta, personalista. Creo que la clave de lo que viene en Venezuela es desmontar ese personalismo, ese yoísmo, y tener un proyecto colectivo, el proyecto y el Gobierno de todos. Esa es la clave, no el caudillo y la reverencia. Dentro de la oposición también hay de eso y no lo comparto. La clave en la vida es que si usted pierde, debe saber levantarse. A mí me ha tocado caerme y levantarme, y aquí estoy. Voy a dar todo para que este país tenga el cambio que quiere la mayoría de los venezolanos.

sábado, 14 de mayo de 2016

¿Los venezolanos se acostumbraron a vivir mal?



El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) destaca que en los primeros dos meses del año se registraron 1.014 protestas y 64 saqueos en todo el país. La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, informa que su despacho investiga 74 casos de linchamientos que han cobrado la vida de 34 personas entre enero y abril. Y, todavía, hay gente que dice que en Venezuela “no pasa nada”.

“Tenemos un fantasma en la memoria que es el ‘Caracazo’”, comenta la psicólogo clínico Yorelis Acosta, investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la Universidad Central de Venezuela. Con el nombre de ‘Caracazo’ se conoce a las protestas violentas ocurridas entre febrero y marzo de 1989 contra el Gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, que dejaron centenares de muertos y desaparecidos.

Desde hace 27 años, el debate público venezolano ha estado marcado por aquellos acontecimientos y muchos esperan el advenimiento de un segundo ‘Caracazo’, más ahora que el país presenta los peores indicadores económicos y sociales de los últimos 50 años, con una tasa de inflación oficial que alcanzó 180,9% en 2015.

Sin embargo, Acosta cree que mientras los expertos discuten sobre la posibilidad de un gran reventón popular, en el terreno ya se suceden diariamente “mini-explosiones” que carecen de articulación pero demuestran la agudización del malestar general ante la crisis.

“Son dos tiempos no comparables, 1989 y 2016. Tenemos un Gobierno que muestra las garras, que reprime, pero pienso que ya estamos viviendo ese estallido. No podemos decir que los venezolanos nos hemos acostumbrado a esta situación”, advierte la académica, que sustenta su afirmación en el aumento de las protestas ciudadanas por la escasez de comida y los cortes eléctricos, entre otros males.

Acosta considera que en la actualidad se desarrolla un “nuevo formato de protestas”, menos multitudinarias, que tratan de evitar la violencia y se concentran en demandas particulares. “El Gobierno nos llevó a preocuparnos por las necesidades más básicas, retrocedimos en materia de civilidad”, subraya.

La irritación popular avanza sin conducción política ni organización. La profesora del Cendes estima que los partidos políticos de la Unidad Democrática deben remozar sus convocatorias para conectar con el sentimiento de las mayorías. “Hay un sufrimiento muy grande, es una tragedia en cámara lenta”, observa.

Paralizados

Para comprender el comportamiento del pueblo venezolano ante la llamada revolución “bolivariana”, el psicólogo Axel Capriles cita, precisamente, al Libertador en Angostura: “Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle (…)”.

“Si comparamos los niveles de vida entre la Venezuela de 1998 (antes del ascenso del chavismo) y la actual, es evidente que nos hemos adaptado poco a poco a situaciones que eran anteriormente impensables. No creo que nos hayamos resignado, en el sentido de que la mayor parte de la población repudia la situación actual y espera que el Gobierno y el país cambien, pero hemos sido, sin duda, sumamente pasivos”, analiza Capriles.

El autor de La picardía del venezolano o el triunfo de Tío Conejo y Las fantasías de Juan Bimba, aclara que “nuestra condición no difiere de las de otras naciones. Mientras más pobres y míseros son los pueblos, más dependientes son y más se someten al poder”.

Una expresión salta de boca en boca en las conversaciones entre los venezolanos: “¡este país no aguanta más!” ¿Será así? Capriles tiene esta respuesta: “La gente acumula humillaciones y penurias, y la olla de presión, por lo general, no estalla de manera autónoma. Lo que vemos en la historia de las revoluciones y alzamientos contra el poder, es que es preciso que exista un liderazgo político que de ilación política al descontento popular. Se requieren agitadores para movilizar a la gente hacia un objetivo político. Y en eso, el liderazgo de la oposición ha sido tremendamente complaciente, débil”.

El experto opina que la oposición venezolana “ha desaprovechado el altísimo nivel de descontento” que existe, y afirma que “si no hay canalización de la energía colectiva hacia un fin particular, el estallido popular será un acto invertebrado y deshilvanado”.

Bomba de tiempo

“Durante el dominio del comunismo en Europa del Este nadie podía imaginarse, para citar solo dos ejemplos, que gobiernos tan poderosos y represivos como los de Erich Honecker, Alemania Oriental, y el de Nicolae Ceausescu, Rumania, serían derrocados por unos pueblos que durante más de cuarenta años habían sido sometidos por los aparatos de seguridad del Estado policial que esos regímenes dictatoriales habían levantado”, recuerda el sociólogo Trino Márquez.

El doctor en Ciencias Sociales indica que tampoco nadie previó la irrupción del “Caracazo” en 1989. No obstante, insiste, las condiciones y los tiempos son distintos. “Quienes se montaron en la ola de violencia popular desatada en febrero del 89 formaban parte de algunos de los grupos y partidos que hoy se encuentran en el Gobierno. En aquel momento había en los anaqueles muchos productos que podían saquearse (ahora no); y, lo más importante, los dirigentes de la Unidad Democrática rechazan la violencia y propician una salida pacífica, democrática, electoral y constitucional a la crisis. En cambio, quien estimula la violencia por diferentes vías es el Gobierno”.

Márquez concluye que “en las condiciones actuales que vive Venezuela, no puede descartarse que se produzca eventualmente una explosión social de proporciones gigantescas. El pueblo no se ha habituado a vivir en medio de las restricciones impuestas por el régimen. De hecho, todos los días hay mini-estallidos: saqueos, asaltos de camiones cargados de víveres, peleas en las colas, cierre de calles y autopistas, y protestas de distintos tipos. Es imposible prever cuando esos mini-estallidos pueden transformarse en un macro-estallido”.

sábado, 30 de enero de 2016

Maduro vs Obama: duelo de palabras

¿Qué puede surgir del choque de una nube chavista y una nube imperialista? Seguramente, una copiosa lluvia de sílabas. A mediados de enero de 2016, los presidentes Nicolás Maduro y Barack Obama presentaron sus mensajes anuales frente a sus respectivos parlamentos. Lo que se presentará a continuación son las “nubes de palabras” que destacan los términos más utilizados por ambos líderes políticos en sus discursos.

El venezolano habló por más de tres horas. El norteamericano, solo 59 minutos. El líder bolivariano jamás mencionó la palabra “corrupción”. En cambio, en 21 oportunidades nombró al fallecido comandante Hugo Chávez y en otras 16 al jefe de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup.

El vocablo “inseguridad” tampoco brotó de los labios del dignatario criollo. Sí se refirió en una sola ocasión a la “violencia criminal”, dijo tener planes para combatirla y se excusó de no ofrecer mayores detalles para “ir al elemento que creo central y más importante de la respuesta que tenemos que dar a la situación económica”.

Para Obama, se trató de su último discurso sobre el Estado de la Unión. Este año serán las elecciones presidenciales en Estados Unidos y en 2017 la Casa Blanca tendrá otro inquilino. En el caso de Maduro… su periodo constitucional llega hasta 2018.

Aquí está la "nube de palabras" del discurso pronunciado por el presidente Nicolás Maduro el 15 de enero de 2016 ante la Asamblea Nacional:

Y aquí la "nube de palabras" que dejó el mensaje sobre el Estado de la Unión ofrecido por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el 13 de enero de 2016 en el Congreso norteamericano:



sábado, 2 de enero de 2016

Chúo Torrealba: "Está en marcha una crisis que puede acabar con el país"

Jesús Torrealba resta dramatismo al debate "Maduro sí, Maduro no". (Foto tomada de Descifrado.com)


“Chúo” sigue. Antes del 6 de diciembre, Jesús Torrealba declaró que tras las elecciones parlamentarias abandonaría la secretaría ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para retomar sus tareas y proyectos como comunicador popular. Sin embargo, ahora el fundador de “Radar de los Barrios” se da un nuevo plazo y confirma que se mantendrá al frente de la coalición opositora para encarar una etapa que –presume – puede ser una de las más críticas en la historia de la República.

“Estaré al servicio de la Unidad el tiempo que la Unidad considere que sea pertinente y útil que yo como armador de juego y como vocero siga apoyando las políticas del campo democrático. Creo que esto pudiera extenderse por lo menos hasta el primer semestre de 2016”, se traza como meta Torrealba, quien opina que lo que en estos momentos está en juego no es la continuidad de la revolución chavista, sino la existencia de Venezuela.

- ¿Cómo debe abordar la MUD esta nueva etapa?

- La Unidad debe reinventarse. No es lo mismo unirse para resistir y oponerse que unirse para legislar y gobernar. A la Unidad le hace falta un redimensionamiento que ya se empezó a producir, por eso fue que logramos la victoria. La Unidad se ha ido transformando en el camino. Hace dos años le preguntabas a cualquier vocero qué era la Unidad y te respondía “somos un espacio de articulación, somos un punto de encuentro”. En plena crisis política no hacía falta un espacio de articulación sino una dirección política del campo democrático y fuimos avanzando hacia eso. Logramos definir un espacio de dirección colectiva que luego se transformó en comando de campaña y que logró la victoria del 6 de diciembre. Ese proceso de reinvención de la oposición está en marcha, y pienso que se debe acentuar porque la naturaleza y profundidad de la crisis que enfrentamos se ha agravado considerablemente en cosa de semanas.

- La crisis del proyecto nacional.

- Veníamos alertando acerca de la posibilidad de que en Venezuela se presentara algo similar a una crisis humanitaria, señalando los escasos inventarios de alimentos y medicinas, el colapso de los servicios públicos, y una cosa brutal que es que el desplome de los mecanismos de sostenimiento económico del venezolano ha transformado el tradicional tema de la inseguridad en una criatura extraña y terrible. Antes el tema de los transgresores de la ley era un asunto de los inadaptados, ahora se trata de que la sociedad venezolana está en una suerte de todos contra todos por la sobrevivencia. Hay gente que está siendo asesinada por una bolsa de comida. Todo eso era una tragedia, que ahora se encuentra en un marco mucho peor.

Estamos inventariando dos nuevos datos. El hecho de que la Reserva Federal de Estados Unidos ha elevado el costo del dinero. El Estado venezolano viene de administrar un millón de millones de dólares de la renta petrolera y al final de la fiesta, no tenemos ahorros pero sí tenemos deudas en dólares que ahora serán más caras. Y eso ocurre al mismo tiempo en que nuestro ingreso petrolero cae nuevamente y el presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Eulogio del Pino, menciona la palabra “catástrofe” para describir lo que podría ser un escenario muy probable en el primer trimestre de 2016. Todo esto sin mencionar que los acuerdos de París (Cumbre sobre el Cambio Climático) ubican que esa situación que Del Pino clasifica de catástrofe no es un hecho puntual sino una tendencia que podría cubrir los próximos 15 años. Es decir, 200 países en el mundo se pusieron de acuerdo para reducir drásticamente el consumo de petróleo y de carbón y decidieron invertir 100 mil millones de dólares para promover energías alternativas. No se trata de una coyuntura cruel, se trata de que la dinámica del mundo va en una dirección contraria a los intereses de un país que hoy vive única y exclusivamente del petróleo porque todas las demás exportaciones este Gobierno las acabó al destruir nuestro aparato productivo. Nos enfrentamos a la posibilidad de un cambio civilizatorio del paradigma energético de la humanidad.

- ¿Y qué debe hacer Venezuela para enfrentar ese panorama?

- Tenemos una situación muy dura, frente a la cual no cabe echarse a llorar. Venezuela tiene posibilidades de transformar esta crisis en una oportunidad muy importante para redefinir su proyecto como país y a Venezuela como “marca” en el mundo. Tenemos una renta que siendo menor que en otros años, es una renta muy importante que ya quisieran muchos otros países tener para motorizar proyectos de desarrollo. Además, tenemos apenas 30 millones de habitantes y un territorio lleno de recursos susceptibles de transformarse en riqueza si a eso se aplica trabajo y tecnología. Tenemos cómo resolver esto de manera creativa y eficiente, pero eso depende de dos cosas: 1) Que tengamos la capacidad de entender que estamos frente a un paradigma completamente nuevo. Son generaciones enteras de venezolanos que tienen una suerte de pecado original en el alma, aquel editorial de Uslar Pietri de que tenemos que sembrar el petróleo, y resulta que el petróleo no lo sembramos sino que lo rumbeamos. Pues bien, ahora resulta que ni siquiera te lo vas a poder rumbear porque hay un nuevo paradigma energético en el mundo; y 2) convocar al país, a todo el país, para la redefinición del proyecto nacional. Eso es vital hacerlo y quien puede hacerlo es el Gobierno, que es la expresión política del Estado.

- ¿El Gobierno del presidente Nicolás Maduro tiene esa capacidad?

- Tenemos un Gobierno que no es capaz de convocar ni a sus propios simpatizantes. Todo esto nos lleva a una constatación: la crisis de 2016 no se resuelve a partir de definir o no la estabilidad de un Gobierno, aquí lo que está en juego es la viabilidad del país en el corto y mediano plazo. Por eso suenan tremendamente irresponsables los discursos que puedes ubicar en el oficialismo. Yo comprendo el estado de confusión que hay en el oficialismo frente a lo ocurrido el 6 de diciembre, el impacto fue muy duro, rodaron todos los liderazgos regionales y nacionales del oficialismo, pero lo grave es que las primeras reacciones que allí se producen están atrozmente desvinculadas de la realidad.

Un Diosdado Cabello (presidente de la Asamblea Nacional) jugando a que todo implosione porque para él lo único importante era su permanencia en el cargo y, entonces, no le importa que el país colapse, como aquella dinámica de Hitler de que si él perdía la guerra, que el mundo también se acabara. El tema de Jorge Rodríguez, una persona triplemente derrotada como dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), jefe del comando de campaña y alcalde de Caracas, que en vez de decir que el comando no estuvo a la altura y asumir la responsabilidad, desarrolla un discurso escatológico. El señor Maduro sabe que aunque la víctima es Diosdado, el repudiado es él. Nadie quiso votar por los candidatos de Maduro, nadie quiso creer en la tesis de Maduro de la guerra económica, nadie creyó el cuento de que es hijo de Chávez. Mientras tienen ese discurso ampuloso y violento, está en marcha una crisis que no solamente se puede llevar por delante al Gobierno, sino que puede acabar con el país. Esa es la responsabilidad que tenemos en este momento.

-   En ese escenario, el reto de la oposición es aún mayor.

El tema de fondo es cómo nosotros desde esta nueva responsabilidad que tenemos, por ser la primera fuerza política del país, hacemos esa convocatoria que el Gobierno no tiene capacidad de hacer. Hacemos esa convocatoria incluso a los sectores del Gobierno que ya empiezan a insinuarse. Tengo la certeza de que en semanas o meses verás a elementos dentro del ámbito del oficialismo que van a comprender la naturaleza y profundidad del problema que tenemos por delante. Lo que no tengo claro es si tendremos esas semanas o meses, de allí nuestra preocupación y por eso lo intenso de nuestro trabajo.

- ¿La resolución de la crisis venezolana pasa por la salida inmediata de Maduro? Fuerzas de la Unidad proponen abordar ese debate lo antes posible.

Sobre el tema “Maduro sí, Maduro no”, yo le quito todo dramatismo a ese punto. Donde hay drama no hay lucidez. A finales de agosto, cuando planteamos cuál sería nuestra agenda para el primer semestre de 2016, dijimos que nuestro foco estará en la amnistía y la reconciliación nacional, y luego en la construcción de soluciones eficientes al drama económico y social. Si el Gobierno obstaculiza o sabotea ese proceso de construcción de soluciones, evidentemente tendremos que hacer uso de las herramientas que plantea la Constitución para resolver un conflicto de esa naturaleza. Esas herramientas son claras: la enmienda, la reforma constitucional para acortar el periodo, el referendo revocatorio o la Asamblea Constituyente.

Pero, repito, eso es lo que planteamos en agosto. De agosto para acá esto se ha intensificado tanto que no dudamos de que en un lapso más bien breve tengamos voces dentro del oficialismo que estén planteando la necesidad de hacer frente a lo que se nos viene encima con una redefinición política, que le permita al país efectivamente hacer esa convocatoria que necesitamos. Eso sería todo lo contrario a lo que está pasando hoy. Te pongo dos ejemplos: En Catia buscaron hacer un operativo de venta de alimentos, pero intentaron condenar a algunos vecinos a no comprar porque ellos habían votado por la oposición. Por supuesto, el conflicto que hubo allí fue de marca mayor. Luego, en el sector Simón Rodríguez pretendieron hacer dos colas, una para oficialistas y otra para opositores, y al final hubo una sola después de que la gente demostró tener más sentido común que el Gobierno. Cuando necesitamos tremendamente de una unidad nacional redefinida frente a esta crisis, lo que queda del Gobierno está pretendiendo mantener la división de la sociedad y a hasta a los propios oficialistas los divide entre leales y traidores. Un Gobierno que se maneja de esa manera no tiene ninguna posibilidad de éxito en una convocatoria como la que hay que hacer.

-  Entonces, ¿cuál es la salida?

- Creo que debe ocurrir algo parecido a lo que pasó el 6 de diciembre. El 6 de diciembre terminó en paz porque hubo tres actores que actuaron de manera coincidente: el civismo del pueblo venezolano, el compromiso constitucional de la Fuerza Armada Nacional (FAN) y la vigilancia de la comunidad internacional. Esos mismos tres factores van a operar sobre el 5 de enero para que esa fecha sea una extensión del 6 de diciembre. Pero más allá del 5 de enero, viene un nuevo proceso donde los actores políticos y sociales tendrán que reencontrarse con la política.

La política es la palanca para solventar diferencias, construir objetivos comunes y avanzar de manera sistemática hacia el logro de ellos. Tenemos 17 años sin política, lo que hemos tenido es un bullying elevado a la condición de política de Estado. Eso demostró que es absolutamente inservible. Y ahora que nos estamos jugando la supervivencia como país, pues menos que menos. Soy cautelosamente optimista, creo que aquellos elementos que piensan que no importa que el país se incinere con tal de que ellos reinen sobre las cenizas, seguirán siendo abandonados hasta por sus propios seguidores más cercanos. Creo que nadie los acompañará en ese proceso y por eso es que hoy ves que hay dos caminos entre el 6 de diciembre y el 5 de enero. En un camino está la mayoría del país, que ha experimentado básicamente una sensación de alivio, y en el otro hay un sector muy pequeño que está experimentado el reconcomio, la vendetta, la revancha y el despecho. Tú ves a este trío lamentable (Maduro, Cabello y Rodríguez) articulando un discurso que no sigue absolutamente más nadie.

- ¿Cómo evitar que las diferencias internas y los proyectos individuales terminen por descarrilar a la Unidad?

-  Los éxitos que hemos obtenido se deben a la conjunción de dos fuerzas fundamentales. En primer lugar, la presión que ha hecho la ciudadanía. Tan consistente fue la ciudadanía en esa demanda que el 6 de diciembre no solo fue evidente la derrota completa del oficialismo, sino como el pueblo le pasó por encima a todo aquel que pensó que su ego era más importante que la Unidad. Todo aquel que se atrevió a poner por encima del interés unitario sus particulares demandas, por justas que fueran, terminó arrasado por la gente.

Por otro lado, un nivel importante y cada vez más asertivo de madurez en las decisiones políticas. Los partidos asumieron que las primarias arrojaron un nuevo mapa que ubicó a cuatro fuerzas de ámbito nacional –Voluntad Popular, Primero Justicia, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo- con la responsabilidad de incorporar a los demás y de armar juego. Eso nos transforma en un espacio de dirección política y eso es un ejercicio de madurez. Los partidos políticos tienen que entender que siguen estando en estado de necesidad, que el pueblo les sigue exigiendo unidad y que todo aquel que se desmarque de eso será pulverizado por la opinión pública.

Este proceso de construcción de madurez por parte de las direcciones políticas tiene que intensificarse y tiene que hacerse más rápido y expedito. Todas nuestras decisiones hasta el 6 de diciembre estaban siendo facilitadas por un aliado muy importante: Nicolás Maduro. Era ponerse de acuerdo para defendernos de sus abusos y trabajar en construir la alternativa a ese estado de cosas. Todas las decisiones nos condujeron al éxito, pero tenemos que asumir con humildad que eran comparativamente más sencillas que lo que viene ahora. Ahora no se trata de “oponerse a”, sino de proponerle al país un camino que lo haga viable. Esta dirección política tiene que dar un salto cuántico en su capacidad de liderazgo hacia el país y de conducción hacia lo interno.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Diputados chavistas y opositores confiesan que ahora son más pobres y que el sueldo no les alcanza

Oferta de empleo. Se busca persona que esté dispuesta a recibir desde una mentada de madre hasta un puñetazo en el ojo por expresar sus ideas. En caso de que el interesado resida en el interior del país, tendrá que arreglárselas para venir a Caracas al menos tres días a la semana. Además, tiene que estar consciente de que su oficina será un verdadero campo de batalla y de que si la mayoría de sus compañeros de trabajo se molestan, pueden enviarlo a la cárcel. Remuneración: equivalente al 30% de la canasta básica familiar.

A primera vista, la vacante no parece muy apetecible. Pero algo debe tener. De lo contrario, no se entendería el afán de 1.799 venezolanos que sueñan con ocupar ese cargo. Según el Consejo Nacional Electoral, ese es el número de candidatos que se medirán el próximo 6 de diciembre en las elecciones parlamentarias.

En la actualidad, un diputado percibe un sueldo base de 29.686,72 bolívares. El paquete mensual es superior, incluyendo gastos de representación, transporte y alimentación, dependiendo de la región de origen del representante. Uno del estado Zulia puede llegar a cobrar hasta Bs. 48.999,81, mientras que los caraqueños deben conformarse con Bs. 42.099,81. Como en el caso de todos los trabajadores del país, ese monto total sufre las deducciones que impone el marco legal vigente.

Aunque es imposible seguirle el ritmo a la inflación venezolana, el pago básico de los legisladores ha ido incrementándose progresivamente en 2015. En enero pasado, recibían Bs. 17.005,60. Cuatro meses después, en junio, el comprobante marcaba Bs. 26.987,92. Ahora esperan que su presidente, Diosdado Cabello, les conceda el aumento de 30% que el jefe de Estado, Nicolás Maduro, decretó en octubre. “Eso viene seguro, está acordado”, afirman confiados en los pasillos de la Asamblea Nacional (AN). De ser así, los miembros de la Cámara terminarán el periodo casi en Bs. 40 mil.

Por el suelo
Recibo de pago de un diputado de Caracas para enero de 2015


El ingreso básico de los asambleístas está muy por debajo del tope que impone la Ley Orgánica de Emolumentos, Pensiones y Jubilaciones de los Altos Funcionarios y Altas Funcionarias del Poder Público, publicada en Gaceta Oficial el 12 de enero de 2011. El artículo 8 de la norma establece que los parlamentarios –al igual que el Presidente de la República y sus ministros, los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, los rectores del CNE y los máximos jerarcas del resto de los poderes públicos- recibirán un “monto equivalente a doce salarios mínimos corno límite máximo de emolumentos mensuales”.

El salario mínimo trepó este mes hasta Bs. 9.649, es decir, que los diputados podrían cobrar Bs. 115.788. Sin embargo, el texto legal citado advierte que “el incremento del salario mínimo nacional no implica el aumento del monto absoluto de los emolumentos establecidos en las escalas de sueldos y salarios, así como del sistema de beneficios sociales de los altos funcionarios, altas funcionarias, personal de alto nivel y de dirección del Poder Público y de elección popular”.

A diferencia del común de los mortales bolivarianos, los legisladores no pueden “matar tigres”. El artículo 197 de la Constitución apunta que “están obligados u obligadas a cumplir sus labores a dedicación exclusiva”. A su vez, la mencionada Ley de Emolumentos les prohíbe “percibir remuneraciones o asignaciones, cualquiera sea su denominación o método de cálculo, tengan o no carácter salarial o remunerativo, distintos a los establecidos expresamente” en esta norma.

Con esos ingresos, los parlamentarios deben intentar cubrir una canasta básica familiar que en septiembre alcanzó Bs. 97.291,86, según los cálculos del Centro de Documentación y Análisis Social (Cenda) de la Federación Venezolana de Maestros.

No llegan

Recibo de pago de un diputado del estado Zulia correspondiente a la última quincena de octubre de 2015
“Nosotros tenemos que pasar mínimo tres días en Caracas a la semana. Muchos deben pagar pasajes de avión, hotel, comida, taxis… a veces tenemos que hacer una recolecta para ayudar a algún colega y en el caso nuestros suplentes es peor, porque ganan mucho menos –cobran por sesión asistida”, relata un representante de la bancada de la Unidad.

La Ley de Emolumentos equipara a los asambleístas con rectores, magistrados y demás jefes de los poderes públicos. No obstante, el opositor sostiene que esa igualdad no pasa del papel. “Ellos cobran más y tienen bonificaciones especiales, vehículos asignados, choferes y guardaespaldas”, compara.

El diputado Ángel Medina (PJ-Miranda) subraya que “más del 60% de la dieta mensual que percibimos se gasta en venir a las sesiones de la AN. Pasajes de avión o por tierra, hospedaje y alimentación se comen prácticamente todo el sueldo”.

Medina, quien ahora busca la reelección por el estado Bolívar, explica que “un diputado no tiene ni teléfonos asignados, ni vehículos, ni escoltas ni una oficina digna donde atender a sus electores”. A su juicio, algunos de sus colegas rojos que gozan las mieles del poder son los responsables de transmitir la imagen del “diputado millonario”. “Con escoltas de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y carros lujosos”, espeta.

“Esta AN pasará a la historia no solo por desconocer la institucionalidad, negando a la minoría la posibilidad de sentarse en la junta directiva y violando la distribución equitativa de las comisiones permanentes, sino por quebrantar el derecho que tenemos los parlamentarios a una remuneración justa que facilite el desempeño de nuestras funciones”, manifiesta Rodolfo Rodríguez (AD-Anzoátegui).

No es el recibo de pago lo que anima a un ciudadano a competir por una curul de la Cámara. Rodríguez lo tiene claro. Sin embargo, indica que un sueldo tan precario “hace prácticamente imposible asumir los costos de traslado, hospedaje y alimentación”. En su opinión, esto configura “un ejemplo más del maltrato e irrespeto que sufrimos por adversar a este Gobierno antidemocrático”.

Un hueco en el bolsillo

Cuando se le pregunta por los privilegios que supuestamente disfrutan los miembros de la bancada roja, un diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) responde: “serán algunos”. “Tenemos camaradas de Portuguesa, Yaracuy y Aragua que se vienen en autobús a la capital. Los de Delta Amacuro también la pasan mal, con ese sueldo es difícil vivir”, asevera.

Los representantes del PSUV tienen la ventaja de que el hotel Alba Caracas les brinda una tarifa preferencial, pero el legislador consultado se queja de la calidad del servicio. “A veces hasta le falla el aire acondicionado”, refunfuña.

El parlamentario Braulio Álvarez (PSUV-Yaracuy) dice que el hecho de percibir “la dieta más baja de todos los diputados del mundo” les insufla “mucha moral” para continuar con su trabajo. “Nosotros viajamos a las regiones sin esperar por los viáticos, la AN no descansa”, enfatiza el constituyente de 1999.

Dejando a un lado las diferencias políticas, Álvarez reconoce que sus pares de la oposición también deben hacer sacrificios para cumplir con sus responsabilidades. Igualmente, admite que “los diputados activos y jubilados han hecho solicitudes de mejora” a Cabello, quien habría atendido con prudencia estas peticiones para evitar “cualquier acción de descalificación que pueda surgir del pueblo ante un ajuste de dieta”.

Jesús Montilla (PSUV-Falcón) lo confiesa sin ambages: “puedo decir que yo me empobrecí en estos cinco años en mi patrimonio personal”. Mas no se lamenta. “Tengo 37 años militando y nos tocó trabajar durísimo antes de la llegada del comandante Hugo Chávez para tener presencia política. Nunca tuvimos cargo de representación que nos diera aunque sea para los gastos”.

Antes de arribar al Palacio Federal Legislativo, Montilla gobernó el estado Falcón entre 2000 y 2008. “Puedo decirte que las diferencias son abismales. Como gobernador tienes el poder ejecutivo, manejas recursos, construyes, inauguras, ves el trabajo concreto. En la AN el trabajo es más de debate político, no manejas recursos, a veces sientes impotencia. Uno ve como con ingenuidad algunos diputados nuevos hablan de hacer obras, grandes proyectos, cuando evidentemente esa no es la función de un diputado. O lo hacen por ignorancia o por demagogia”, observa el dirigente falconiano.

Esas “diferencias abismales” no son comprendidas fácilmente por la población, que se acerca a los diputados buscando soluciones inmediatas a sus problemas. “Yo soy esposo de la gobernadora (Stella Lugo) y la gente siempre llega haciendo muchísimos planteamientos. Tengo que decirles que como parlamentario no tengo recursos, y lo que uno tiene como sueldo lo gasta en pasajes, en hospedaje, en la comida, y a duras penas alcanza. Por ejemplo, yo viajo a Caracas por carretera, no en avión. Además, están los gastos personales de familia”, comenta Montilla.

Otra que ha visto mermadas sus finanzas personales es Nancy Ascencio (PSUV-Bolívar). “Ahora tengo menos de lo que tenía antes”, revela. Aunque resalta que en los últimos años, bajo la administración de Cabello, “hemos recibido mejores remuneraciones”.

“La gente cree que nosotros somos millonarios, pero a quien le gusta este trabajo lo hace sin importar nada. Yo siempre digo que no tengo tanques de agua ni cocinas que regalar, lo que sí hay es conciencia que debemos despertar”, declara Ascencio repitiendo a la perfección el discurso oficial.

Los peores

Con la finalidad de promover un debate interno y sustentar sus reclamos, un diputado de la Unidad realizó en abril de este año un cuadro para comparar los ingresos mensuales de los legisladores venezolanos con los percibidos por sus similares de doce países.

Aplicando la tasa del Sistema Marginal de Divisas (Simadi) del momento, el asambleísta obtuvo los siguientes resultados:
-          Argentina: Bs. 893.485,50
-          Bolivia: Bs. 477.691,50
-          Chile: Bs. 3.084.853,50
-          Colombia: Bs. 2.358.000
-           México: Bs. 1.375.500
-          Paraguay: Bs. 1.415.979
-          Perú: Bs. 2.169.949,50
-          Alemania: Bs. 1.572.000
-          España: Bs. 987.255,30
-          Francia: Bs. 1.375.500
-          Inglaterra: Bs. 1.161.708
-          Italia: Bs. 1.965.000
    
    En abril de 2015, un legislador del Zulia sumando su sueldo básico (Bs. 17.005,60) y los gastos de representación (15.488,09) percibía Bs. 32.493,69. Un ejercicio más tortuoso para los afectados, sería convertir  en dólares el sueldo básico actual (Bs. 29.686,72) tomando como referencia los distintos tipos de cambio vigentes.
-        Preferencial: 4.712 dólares.
-        Sistema Complementario de Administración de Divisas: 2.474 dólares.
-        Simadi: 149 dólares.

-        Dólar Today: una lágrima.

Constancia emitida por la Secretaría de la Asamblea Nacional a solicitud de un diputado del estado Carabobo que refleja su dieta básica mensual




Nota publicada en Clímax

domingo, 13 de septiembre de 2015

¿Cuántos colombianos viven en Venezuela?

El cierre de la frontera entre Venezuela y Colombia ha abierto una discusión sobre el número de colombianos que residen en la República Bolivariana. ¿Cuántos son en realidad? Para despejar esta interrogante, deben contrastarse los acalorados discursos de la guerra de micrófonos con las frías cifras que divulgan las instituciones locales.

El presidente Nicolás Maduro afirmó el pasado 24 de agosto que en el país viven 5 millones 600 mil colombianos. “Colombia es una patria buena, con un pueblo digno, un pueblo con historia, un pueblo trabajador, un pueblo noble. Nosotros conocemos bien al pueblo colombiano y lo amamos, y lo amamos tanto que aquí viven 5 millones 600 mil colombianos”, indicó en una rueda de prensa frente a corresponsales extranjeros.

Ese guarismo es el mismo que la Cancillería venezolana reseñó en el comunicado que publicó el 14 de agosto de 2015, para rechazar las denuncias de violaciones de Derechos Humanos en el ámbito migratorio. “En nuestro país conviven más de 5,6 millones de ciudadanos colombianos que acceden sin discriminación o distingo migratorio alguno a los programas y misiones sociales en salud, alimentación, educación y vivienda, que configuran Derechos Humanos fundamentales de nuestro pueblo”, apuntó.

En ese texto oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores brindó los siguientes datos: “Durante el período comprendido entre los años 2012 a 2014, el número de ciudadanos colombianos que se establecieron en nuestro país sin cumplir los procedimientos migratorios de ley fue de 494.597 personas; siendo la migración anual de la siguiente forma: 160.984 (año 2012); 189.001 (año 2013) y 144.612 (año 2014). Esto prefigura una crisis humanitaria de origen que ha generado un éxodo sin precedentes en la historia de nuestros países”.

Sobre el movimiento que se habría registrado desde 2006, Maduro expresó textualmente a través de su cuenta en Twitter el 22 de febrero de 2015: “Cifras oficiales dicen que viven en Venezuela más de 5 millones de Colombian@s (sic), han emigrado en los últimos 9 años casi 800 mil... Porque???(sic)”.

Por su parte, el defensor del Pueblo, Tarek William Saab, “redondeó” hacia arriba el número brindado por el Jefe de Estado y Casa Amarilla. En una entrevista concedida el 4 de septiembre de 2015 al canal de noticias CNN en Español, Saab manifestó: “en Venezuela, 6 millones de colombianos que aquí viven, le estamos defendiendo sus Derechos Humanos como los restantes residentes que son un número cercano a 22 (millones)”. Luego, el funcionario añadió: “Venezuela, creo que es el único país en la tierra que tiene en su seno al 20% de su población global (que son) colombianos viviendo aquí con nosotros con igualdad de derechos”.

El comentario del exgobernador del estado Anzoátegui es fundamental para poner en contexto esta discusión. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población proyectada para este año basándose en el censo de 2011 es de 30.620.404 personas. Si los datos ofrecidos por el Ejecutivo nacional y la Defensoría del Pueblo son ciertos, 20% de ese total es de origen colombiano.

No cuadra
“La opacidad que hay en Venezuela en cuanto a la información migratoria propicia el desconocimiento y, muchas veces, la manipulación de diferentes voceros en esta materia”, comienza su análisis la profesora Anitza Freitez, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Antes de que estallara esta crisis fronteriza, la profesora Freitez realizaba un ensayo que lleva por título Políticas públicas sobre migraciones y participación de la sociedad civil en Venezuela, junto con sus colegas Genny Zúñiga y Beatriz Borges.

“A la fecha de terminar la investigación (junio de 2015) señalábamos que nos llamaba la atención que solo hasta ahora la Cancillería venezolana emite una declaración reconociendo que durante los últimos tres años ingresaron al país cerca de 500 mil colombianos sin cumplir los ‘procedimientos migratorios de ley’, calificándolo de ‘un éxodo sin precedentes’. Lamentablemente no se tiene acceso a fuentes estadísticas oficiales que permitan corroborar la veracidad de la información ofrecida, porque desde 1995 no se publican las estadísticas sobre los movimientos migratorios, no obstante que el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) dispone de una plataforma informática moderna que permite llevar a diario esas cuentas de quienes entran y quienes salen y con cual tipo de visa y de pasaporte”, advierte la académica.

Internándose en las arenas políticas, la catedrática de la UCAB cuestiona “los niveles de ineficiencia para aplicar la legislación migratoria. Si se llevaba un registro tan detallado de la población colombiana en situación irregular, por qué se esperan tres años para hacer estas deportaciones masivas y no se invita al Gobierno de Bogotá para acordar medidas que no vulneren los derechos fundamentales de esas poblaciones”, plantea.

Al abordar la cifra de 5,6 millones de colombianos que supuestamente residirían en Venezuela, la doctora en Demografía pone de relieve la diferencia que existe entre el mensaje gubernamental y los estudios del INE. “Tenemos un Instituto Nacional de Estadística que levantó un censo en 2011, el cual acreditó que el volumen de población nacida en Colombia empadronada en Venezuela era de 721.791 personas. Ese es el volumen más alto de colombianos reportado en los censos venezolanos del último medio siglo”, subraya.

Partiendo de esta contradicción, Freitez apunta: “cuatro años más tarde el Gobierno nacional advierte que hay 5,6 millones de colombianos residiendo en nuestro territorio de los 30 millones que contabiliza como población total. Esa cifra representa el 19% del total. Es una barbaridad. Podemos hacernos muchas preguntas al respecto: ¿Quiere decir entonces que desconoce por completo la validez del censo de 2011 como fuente estadística para este propósito?, o ¿quiere decir que esa diferencia entre los 721.791 y los 5,6 millones corresponde a población que ingresó a partir de 2012?”.

Un experto en el tema, que prefiere resguardar su identidad, resalta otro punto: “el censo de 2011 registró el ‘lugar de nacimiento’. Allí se observa que 21.118.950 nacieron en la entidad federal donde residían en el momento del censo, 4.952.402 nacieron en una entidad distinta a aquella donde residían en el momento del censo, y 1.156.578 nacieron en el extranjero, que incluye no solo Colombia sino todos los demás países. Debe hacerse la salvedad que ‘lugar de nacimiento’ no necesariamente remite unívocamente a nacionalidad, ya que no solo el sitio define la nacionalidad. De todas formas, la cifra que presenta el censo da una referencia para poder vislumbrar cuáles serían las magnitudes posibles, las cuales al parecer son menores que las difundidas por el Gobierno”.

Freitez sostiene que las cuentas de Miraflores no cuadran. “Tiene razón el Gobierno colombiano cuando no reconoce esas magnitudes, porque esos 5,6 millones de colombianos que viven en Venezuela fueron paridos por alguna mujer en Colombia y tampoco se ajusta a las tasas de fecundidad de ese país”.

En uno de los contrapunteos de estos días, Maduro aseveró que entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2015 ingresaron legalmente a la República Bolivariana 121.834 colombianos, lo que calificó como el “éxodo más grande del mundo”. Sin embargo, su colega de Colombia, Juan Manuel Santos, respondió que “las cifras no concuerdan”.

Una nota publicada por la agencia Efe informó en agosto que, según Migración Colombia, este año habían entrado 315 mil colombianos a Venezuela, de los cuales 307 mil retornaron a su nación y los restantes 8 mil no. Sin embargo, explicaron las autoridades de Bogotá, “muchos” de esos 8 mil pasaron por territorio venezolano en su camino a un tercer país. Asimismo, precisaron que de esos 315 mil, 70% viajó en condición de “turista”.

“Ni en los momentos más álgidos del conflicto armado en Colombia se desplazó a Venezuela un volumen millonario de colombianos. Las estimaciones provistas por el INE y las estadísticas reportadas por ACNUR (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados) apenas si llegaron en el 2007 a contabilizar 200 mil colombianos en condición de refugiados. Esa cifra en el último informe de ACNUR (2015) se redujo a 173 mil”, concluye Freitez.
Colombianos cruzan la frontera luego de que se decretara estado de excepción en tres municipios del Táchira. Imagen publicada en la edición web del diario El Colombiano. Autor de la foto: Donaldo Zuluaga
(Texto publicado en El Estímulo)