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lunes, 6 de enero de 2020

Maduro, hambre y miseria: la peor década en la historia de Venezuela

El éxodo marcó esta década para Venezuela. Foto: Vincent Tremeau/Acnur

Una cifra resume el periodo comprendido entre 2010 y 2019 para Venezuela: 4,6 millones. De acuerdo con las últimas estimaciones de Naciones Unidas, ese es el número de venezolanos que ha huído del país en medio de la peor crisis política y económica jamás sufrida por la que fuera una de las naciones más ricas del planeta en el siglo pasado.

Estadística de carne y hueso que representa cerca de 16% de la población total y marca una década donde se han registrado picos históricos de hiperinflación, devaluación de la moneda, escasez de alimentos y medicinas, homicidios, colapso de los servicios públicos y destrucción del aparato productivo.

“Si se considera que Venezuela era la sociedad más sedentaria del continente desde el siglo XIX, estamos ante un testimonio aterrador. En especial si recordamos que no han ocurrido catástrofes naturales en el territorio, ni guerras civiles”, advierte el profesor Elías Pino Iturrieta, individuo de número de la Academia Nacional de la Historia.

El Instituto Brookings, centro de pensamiento radicado en Washington, indicó que el éxodo que sacude al país sudamericano solo es comparable con el enfrentado por Siria. “La crisis de refugiados venezolanos es una de las más grandes en la historia moderna, y si las tendencias actuales continúan, podría haber hasta 6,5 millones de venezolanos viviendo fuera del país para 2020 (según las estimaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados)”, recoge el informe publicado por los investigadores Dany Bahar y Meagan Dooley.

Pino Iturrieta subraya que “los que quieran levantar el telón de la diáspora, para comprenderla cabalmente, deben saber como ocurrió en el período el desmantelamiento de la República, es decir, una guerra triunfal del régimen chavista contra el entendimiento de la cohabitación que se había establecido en Venezuela durante la segunda mitad del siglo XX”.

Bomba atómica

Suele decirse que Venezuela entró tarde al siglo XX, tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en 1935. Quizás hoy puede afirmarse que esta década comenzó oficialmente a las 4:25 de la tarde del martes 5 de marzo de 2013. Ese día se anunció la muerte del comandante Hugo Chávez, hecho que partió en dos la historia contemporánea de Venezuela.

La revolución chavista tomó el poder, gracias al voto popular, en febrero de 1999 y su fundador expiró cuando se disponía a asumir un tercer mandato en el palacio de Miraflores con miras a completar 20 años en el poder de forma ininterrumpida. 

En su último mensaje a la nación, Chávez nombró como sucesor a su vicepresidente Maduro, quien fue declarado ganador de las elecciones del 14 de abril de 2013 con una ventaja de apenas 223.599 votos (1,49%) sobre el opositor Henrique Capriles Radonski, quien denunció una serie de irregularidades en el proceso. Pese a las críticas y reclamos, el chavismo se aferró a la silla presidencial abriendo de par en par la caja de los truenos en este decenio.

Maduro, el hombre que hizo estallar la bomba. Foto: AP/Matías Delacroix

“Se puede decir que Chávez construyó la bomba de la catástrofe y Maduro la hizo explotar”, detalla el politólogo Luis Salamanca. “Chávez puso en práctica políticas propias de las primeras décadas del siglo XX, muy usadas por los gobiernos comunistas (expropiaciones, confiscaciones, controles de precios, en fin, una economía de comando) agregándole un clientelismo masivo y su proverbial militarismo, armando así la receta con la cual destruiría prácticamente todo lo que los venezolanos habíamos construido”, acota el analista.


Maduro se presenta como “el hijo de Chávez” y protector de su legado. Partiendo de esa premisa, Salamanca observa que lo ocurrido en esta década es la continuación y profundización de un modelo que persigue “la conquista del poder total en Venezuela”. “La primera década fue de conquista y control del poder por vía democrática, la segunda ha sido de utilización de ese poder para retenerlo por vía no democrática”, apunta el experto.

Golpe a golpe

El índice de la democracia del semanario inglés The Economist identificaba a Venezuela en 2010 como un régimen “híbrido” con una valoración de 5,18 sobre 10. Ocho años después, descendió al nivel de régimen autoritario con 3,16 puntos. La pésima evaluación no sorprende si se toma en cuenta que actualmente los principales partidos de la oposición están ilegalizados, con sus líderes inhabilitados, presos o en el exilio, y que entre 2013 y 2018 cerraron 115 medios de comunicación, según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

Maduro ha aplastado a sangre y fuego las protestas en su contra. En 2014, unas 43 personas murieron en el marco de manifestaciones que demandaban su salida del poder. Un año después, la oposición arrasó en las elecciones parlamentarias alcanzando los 2/3 de la Cámara, pero de inmediato el líder chavista utilizó el Tribunal Supremo de Justicia para neutralizar al Poder Legislativo. En 2017 sus detractores se echaron a las calles para defender al Parlamento y el régimen instaló una “plenipotenciaria” Asamblea Constituyente y volvió a responder con mano de hierro, dejando más de 120 fallecidos, miles de heridos y decenas de presos políticos.

La represión manchó de sangre las calles. Foto: AP/Fernando Llano

El golpe final lo propinó Maduro el 20 de mayo de 2018, declarándose ganador de unos comicios presidenciales que fueron boicoteados por la oposición y que han sido calificados de fraudulentos por Estados Unidos, las potencias europeas y la mayoría de la Organización de Estados Americanos (OEA). Pasando por encima de estos cuestionamientos, el gobernante sigue en el poder con el respaldo de una Fuerza Armada que se proclama “chavista” y “socialista”.

“Lo característico de los seis años de Maduro es la instauración definitiva de un sistema político dictatorial”, asevera Salamanca, quien ha acuñado el concepto de “dictadura evolutiva” para describir este fenómeno. “Es evolutiva porque se ha construido durante 20 años, no es como la dictadura que llega por golpe militar de la noche a la mañana, y aparece cuando la camarilla chavista está a punto de perder el poder democráticamente. Es una dictadura por socavamiento de la democracia y no por derrocamiento”, explica el politólogo.

En picada 

La hiperinflación en Venezuela entre enero y noviembre de este año llegó a 5.515,6%, según cálculos del Parlamento. Aunque parezca increíble este número podría considerarse “positivo” si se recuerda que el índice de precios al consumidor en todo 2018 se disparó hasta alcanzar la cifra récord de 1.698.844,2 %, de acuerdo con los cálculos del Poder Legislativo.

El tipo de cambio oficial amaneció el viernes 20 de diciembre en 47.167, 49 bolívares por dólar. “Por décadas y hasta el 18 de febrero de 1983, el dólar estuvo a 4,30 bolívares. Hoy pasó de 43.000. En el ínterin le quitaron 8 ceros a la moneda (las reconversiones de Chávez en 2008 y de Maduro en 2018). En total son 12 ceros. Es decir, que hoy se cumple el hito de haber aumentado el precio del dólar un millón de millones de veces”, escribió el 4 de diciembre en su cuenta Twitter el economista Ricardo Hausmann, profesor de la Universidad de Harvard.

La patronal Fedecámaras informó en julio que desde 1998 el sector privado de la economía se ha reducido en 60%. “En Venezuela en 1998 había 620.000 empresas, hoy apenas quedan abiertas unas 250.000”, comentó el presidente del gremio, Ricardo Cusanno. Peor ha sido el desplome de la producción petrolera, único motor de la economía venezolana, que en este mismo periodo cayó de 3,4 millones de barriles a unos 630 mil barriles por día, cortando drásticamente el flujo de caja del Estado.

La empresa privada se hundió al grito de "¡exprópiese!" Foto: La Verdad


Los constantes apagones - en marzo de este año prácticamente todo el territorio nacional se quedó a oscuras por seis días-, el racionamiento eléctrico y la escasez de combustible en el país con las mayores reservas de petróleo en el mundo, han paralizado el aparato productivo. 

El salario mínimo mensual equivale a 6 dólares, mientras el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores estima que el costo de la canasta básica de alimentos que requiere una familia se ubica en 142 dólares al mes. “Esta última década ha sido una montaña rusa cuyo pico estuvo en 2013, pero a partir de ese momento comienza una caída propia de un país en guerra que provocó la pérdida de 2/3 del Producto Interno Bruto (PIB), con un ambiente de hiperinflación desde 2017 que complica aún más la situación para los venezolanos”, sostiene Henkel García, director de la firma Econométrica.

Con hambre

El sociólogo Luis Pedro España, experto en el estudio de la pobreza en Venezuela, opina que esta década está atravesada por una palabra: “desigualdad”. “Para poder sobrevivir, el gobierno de Maduro pasó de su socialismo del siglo XXI al capitalismo salvaje más primitivo, desmontando todas las políticas sociales y arrojando como saldo la profundización de la desigualdad”, describe el investigador de la Universidad Católica Andrés Bello.

Un informe redactado por los sociólogos España y María Gabriela Ponce precisa que “para 2014 el 10% de los hogares más pobres captaba el 2,1% del ingreso total, mientras que el decil más rico concentraba el 30%”. Tres años más tarde, apuntan los expertos, “el decil más pobre reduce su participación a menos de la mitad captando solo el 0,7% del ingreso total, mientras que el decil más rico duplica su participación al concentrar el 61% del ingreso de todos los hogares”.

La pobreza azota al pueblo venezolano. Foto: AP/Rodrigo Abd


“Los resultados para Venezuela del año 2017, con un Coeficiente Gini de 0,681, nos ubica sin duda alguna como el más desigual de la región, por encima de Haití , en el continente reconocido como uno de los más desiguales del mundo”, sentencian España y Ponce.

Nueve de cada diez familias no cuentan con los ingresos suficientes para comprar alimentos, según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) realizada por las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar. El análisis determinó que entre 2015 y 2018 pasó de 41% a 51% la cantidad de familias venezolanas hundidas en la pobreza multidimensional, que mide estado de la vivienda, funcionamiento de los servicios básicos y acceso a educación, empleo y protección social. Si solo se valora la variable ingresos, hasta 2017 la pobreza golpeaba a 87% de los hogares venezolanos.

“Venezuela perdió 3,5 años en la esperanza de vida al nacer, algo asociado a las condiciones de desarrollo y bienestar de la población. Solamente los países de la Federación Rusa durante la crisis de disolución de la Unión Soviética o Camboya luego de la guerra tuvieron una situación similar, lo que indica cuan grave es la situación”, expresó la demógrafa Antiza Freitez, coordinadora de la Encovi, en declaraciones reseñadas por la cadena CNN en Español.

La violencia criminal también se ha ensañado contra la población. El Estudio Mundial Sobre el Homicidio divulgado por Naciones Unidas en julio pasado concluyó que Venezuela fue el país de Sudamérica que registró más muertes violentas en 2017, con una tasa de 57 homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes. En el caso de Caracas, la tasa remonta a 122 homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes. 

¿Fin de ciclo?

Venezuela cierra esta década con dos “presidentes”. Maduro continúa despachando en el palacio de Miraflores, desde donde maneja los hilos del Estado con el respaldo de la Fuerza Armada y una alianza internacional encabezada por Cuba, Rusia, Irán, China y Turquía. 

En la otra esquina se encuentra el jefe del Parlamento opositor, Juan Guaidó, que el 23 de enero se juramentó mandatario encargado de la República y ha contado con el reconocimiento de Estados Unidos, las potencias europeas y la mayoría de los miembros de la OEA, que acusan al líder chavista de haber cometido fraude en las elecciones del 20 de mayo de 2018.

Juan Guaidó, jefe del Parlamento, Presidente interino y (pen)última esperanza

Washington, la Unión Europea y los gobiernos latinoamericanos que conforman el Grupo de Lima han venido aplicando sanciones para tratar de asfixiar al oficialismo, pero hasta la fecha no han tenido éxito. El castigo más duro ha sido impuesto por la Casa Blanca, a través de restricciones a la estatal Petróleos de Venezuela y la congelación de activos de la nación en el exterior, lo que ha llevado a Maduro a denunciar un “bloqueo económico” y culpar al “imperialismo” de todos los males que afligen a los venezolanos.

Ya termina esta década. ¿Con ella hallará fin el conflicto venezolano? “Hay tres caminos abiertos, no uno solo. El camino de la consolidación de la dictadura ejecutiva, el camino de la transición hacia la democracia, y un tercer camino que puede ser de ‘estira y encoge’, es decir, el estancamiento político dentro de la crisis social y económica”, responde el politólogo Salamanca.

Al historiador Pino Iturrieta le cuesta ser optimista. “De una trama homogénea en términos de civilidad se ha pasado a una duplicidad en el manejo de los poderes públicos que no permite vislumbrar una solución inmediata, y que auspicia el crecimiento del despoblamiento generalizado de una sociedad que se ufanaba de su pertenencia al ‘paraíso’ para terminar en el sendero de una dolorosa peregrinación”.

Nota publicada en Yahoo Noticias el 30 de diciembre de 2019


domingo, 15 de abril de 2018

María Corina Machado: “Para sacar a una narcodictadura del poder se requiere fuerza”

Machado expone su fórmula: primero dimisión de Maduro y luego elecciones


Más que el día D, María Corina Machado propone una salida D. La D de “dimisión”, la única fórmula que concibe para provocar un cambio político en el país. Por eso, para la exdiputada el orden de los factores sí altera el producto. “No es pedir elecciones para que salga Maduro, es lograr la dimisión de la dictadura para poder tener elecciones limpias y libres”, insiste la fundadora del partido Vente y la plataforma Soy Venezuela.

Machado embiste a todos. Ataca al régimen del presidente Nicolás Maduro y fustiga a sus viejos aliados de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). A unos los tacha de criminales y a otros de cómplices o, en el mejor de los casos, de blandos. Reivindica la fuerza antes que el voto. Y mientras lanza esta ráfaga contra las cabezas de la clase política venezolana, aclara: “yo no sé disparar una pistola”.


- Reparte críticas al chavismo y la MUD a partes iguales. ¿Considera que son lo mismo?

Nosotros hablamos con la verdad. Si algo exige el país es rendición de cuentas. Del régimen, ya sabemos lo que son. Esta es una narcodictadura, un sistema de mafias que ha saqueado a Venezuela. Por parte de la dirección política de la oposición se han cometido muchos errores y lo grave es que no se le ha rendido cuentas al país, no hay demostración de rectificación de unas estrategias que fracasaron. Eso es lo que yo como ciudadana y dirigente político tengo la obligación de hablarle a los venezolanos. No puede haber un sistema de impunidad porque eso nos llevaría a perpetuar la dictadura en el poder.

- ¿No invierte demasiado esfuerzo y energía en cuestionar a la MUD, en lugar de concentrarse en hacer oposición al gobierno?

Yo dedico todos los días de mi vida para sacar este régimen lo antes posible, y a lo que dedico fundamentalmente tiempo es a la construcción de una fuerza ciudadana con una dirección política firme, clara, que no se quiebre en el momento crucial y que genere confianza tanto a los ciudadanos como a la comunidad internacional.

- ¿Por qué no acentuar las coincidencias en vez de profundizar las diferencias en la oposición?

- En cualquier sociedad que enfrenta una destrucción tangible como la que existe en Venezuela, es sano que haya diferencias en lo táctico e incluso en lo estratégico. Donde no puede haber diferencias es en el propósito y hoy dentro de estos actores hay diferencias en el propósito. Plantear como objetivo la obtención de condiciones electorales para que Maduro salga por esa vía, en nuestra opinión es inútil y dañino porque confunde y da legitimidad y tiempo a una dictadura que lleva cuatro años negociando esa ilusión.

El propósito tiene que ser firme y claro, y es la dimisión de la dictadura. Hay que hablar con la verdad aunque sea dura, porque eso es lo que hoy te permite generar confianza y lograr la movilización de un país que está dispuesto a luchar, pero que exige una dirección política que esté a la altura del momento. En los últimos años hemos estado en varias oportunidades muy cerca de lograr el quiebre, en 2014, en 2016 cuando bloquearon el referendo revocatorio, y sin duda en 2017. La sociedad venezolana lo dio todo con un inmenso sacrificio en vidas, en patrimonio, en familia, pero hubo una dirección política que en el momento crucial se quebró o se confundió.

Lo más patético fue después del 30 de julio cuando se impone a sangre y fuego la Constituyente, que 52 países la desconocen, con 7 millones 600 mil venezolanos diciendo que no la reconocían, y a las horas después de un Smartmatic que había confesado un megafraude, teníamos a parte de la dirección política acudiendo a un proceso convocado por esa Constituyente y allí ves los resultados. Eso creó una desconexión y un quiebre. Claro que estamos dispuestos a sumar e incrementar todas las fuerzas, con todas las diferencias que podamos tener, pero siempre y cuando haya un propósito claro, inequívoco y común, y ese es la dimisión de la dictadura.

- ¿Una oposición dividida como la actual puede derrotar al chavismo?

El punto es que no es solamente la oposición. Estamos hablando de la sociedad democrática porque esta no es una lucha electoral. Durante muchos años se logró esa unidad a la fuerza y yo pregunto: ¿dónde están los resultados? Lo que demuestra que para sacar a una narcodictadura del poder lo que se requiere es fuerza. Todo el mundo puede estar unido, pero si estás con una estrategia equivocada o estás en una actitud de cohabitación, el régimen no va a salir.

La clave no es estar unidos, la clave es cuál es el propósito y si la estrategia es efectiva. Obviamente, mientras más venezolanos sumen su energía en esa dirección efectiva, más fuerza tendremos y más pronto podremos llegar a ese punto Q. Yo siento que la presión popular está creciendo y que hay claridad en los ciudadanos en cuál es la ruta. Estoy convencida de que la comunidad internacional decidió actuar sobre todo producto de esa movilización ciudadana del año pasado. Hay instituciones que comienzan a dar pasos y vemos el caso del Tribunal Supremo de Justicia legítimo desde Bogotá cuando decide con firmeza avanzar por la ruta del juicio a Maduro. Aquí hay fuerza que se está acumulando y alineando en esa dirección, el propósito es uno solo: la dimisión de la dictadura. No es pedir elecciones para que salga Maduro, es lograr la dimisión de la dictadura para poder tener elecciones limpias y libres.

- El candidato presidencial Henri Falcón dice que a los que niegan la vía electoral solo les queda esperar el golpe militar o la intervención extranjera. ¿Usted se anota en alguna de esas opciones?

Yo me anoto en el juicio a Maduro y lo que no acepto es el chantaje que durante muchos años han hecho aquellos que le dieron tiempo a Maduro y con ello muerte a Venezuela. Aceptar las migajas que te da la dictadura como explícitamente lo han dicho en sus documentos, “convivencia” con la dictadura. No, con las dictaduras no se convive, mucho menos cuando es una mafia que ha penetrado todos los sectores de la sociedad. Se les enfrenta y se les derrota.

- ¿Qué sintió cuando vio la foto del alcalde Antonio Ledezma y el diputado Julio Borges juntos en París?

Antonio Ledezma ha sido muy claro. No solamente es un compañero de lucha, es un amigo en quien tengo absoluta confianza. Atendió la invitación del presidente Macron (Francia) y del presidente Rajoy (España). Antes, durante y después dejó muy clara cuál es la ruta de Soy Venezuela, que es la que te estoy refiriendo en esta conversación.

- En 2014 la gente salió a la calle y se registraron 43 muertos. En 2017 se repitió el mismo llamado y tras cuatro meses de protesta se contabilizaron más de 120 muertos. ¿Cómo se puede pedir a los venezolanos que arriesguen otra vez sus vidas ante la represión?

- Cada día que pasa asesinan por violencia a 50 venezolanos, no sé cuántos se mueren de hambre o por falta de medicinas, más de 40 mil venezolanos cruzan la frontera cada día. Enumerar cómo el país se ha desangrado en todos los planos es desgarrador. Enfrentar una tiranía requiere una enorme claridad, serenidad de espíritu y conciencia de los riegos que ello implica. Si no hubiese sido por el enorme sacrificio de toda la sociedad venezolana, no hubiéramos logrado un componente indispensable para poder provocar la salida del régimen que es la acción decidida y firme de la comunidad internacional.

Este régimen ha tenido cinco pilares sobre los cuales se ha apoyado: toda la plata del mundo y ya no tienen nada, arruinaron a Petróleos de Venezuela. Están absolutamente acorralados. El supuesto respaldo popular, que por fraude y manipulación de encuestas y medios trataron de proyectar. Hoy todo mundo sabe que más de 90% del país repudia a este régimen y está desesperado porque Maduro se vaya. La comunidad internacional, por indiferencia, por ignorancia, por intereses de orden ideológico y geopolítico, acompañó o calló. Sanciones como las de Panamá y Suiza eran impensables hace unos meses.

¿Qué le queda a este régimen? Un sistema de mafias y una parte minoritaria de la Fuerza Armada Nacional (FAN). El sistema de mafias está resquebrajándose porque las sanciones sí funcionan y ya sabemos que cada día son menos lo militares que están dispuestos a arriesgar sus vidas y familias por una narcodictadura que está en fase terminal.

- ¿Qué responde a quienes se preguntan por qué sacrificar vidas en la calle si aún se puede recorrer la vía electoral?

Ese es un chantaje moral inadmisible. Una vida es sagrada, pretender que tú estás poniendo sobre una mesa un número de vidas para lograr un objetivo político es moralmente inaceptable. Esa ha sido la trampa que los hermanos Castro, Zapatero, Samper, Maduro, Jorge Rodríguez y quienes cayeron en la trampa del diálogo le presentaron al país. Yo no lo acepto, precisamente porque quiero salvar vidas de venezolanos no voy a engañar al país hablando de una farsa de diálogo que no fue otra cosa que una operación muy bien calculada para darle legitimidad, tiempo y plata a Maduro.

- ¿Reconoce que la vía insurreccional fracasó, que la protesta no logró el objetivo de sacar de Miraflores a Maduro?

- No, porque eso es lo que Maduro y los cubanos quieren que la gente crea. Por supuesto que el objetivo es lograr la transición, pero hemos avanzado desde donde estábamos a principios del año pasado y donde estamos hoy. No tendríamos a un país unido reclamando la salida de Maduro, no tendríamos unas instituciones actuando como el TSJ desde Bogotá, no tendríamos una comunidad internacional sancionando y avanzando. Eso fue gracias a la protesta y la movilización ciudadana. Quienes plantean que la opción es bajar la cabeza, silenciarse y entregarse lo que sí quieren es que la dictadura se perpetúe en el poder.

- La oposición lleva años diciendo que una cosa es la cúpula militar, leal al régimen, y otra muy distinta los rangos medios y bajos de FAN donde crecería el descontento. Si eso es verdad y no mera ilusión, ¿por qué esa supuesta mayoría de la FAN no se pronuncia a favor del cambio?

Desde el primer día que llegó Chávez al poder, entendió que una FAN profesional, disciplinada, con alta capacidad operativa como la que teníamos, jamás hubiera aceptado la entrega de la soberanía nacional a Cuba, que más de la mitad del territorio estuviera bajo el control o la influencia directa de la guerrilla colombiana, que las decisiones fundamentales sobre nuestra política se tomaran por el régimen cubano, no tendríamos hoy el riesgo real de perder el Esequibo.

Se propusieron destruirla operativa, institucional y moralmente. La FAN está en una situación deplorable desde el punto de vista operativo y de su disciplina, pero esos son venezolanos que llegan a sus casas y se encuentran a la madre, la esposa, la hija, la hermana, y ellas les abren la nevera. Cuánto crees tú que gana un coronel, un teniente o un sargento, los que no roban. Claro que hay un sector absolutamente comprometido porque esa fue la estrategia cubana, corromperlos para anularlos, pero la inmensa mayoría de la FAN no está en esa situación. Sí, están sometidos a vigilancia, chantaje y persecución, pero son hombres y mujeres que tienen su responsabilidad.

- ¿Usted apoyaría o se uniría a militares chavistas para provocar la salida de Maduro?

Yo le pido a todos los ciudadanos civiles y militares, independientemente de su ideología, aquellos que se enfrentaron a este régimen desde el primer día y aquellos que creyeron en él, que sumen su fuerza y asuman su responsabilidad para avanzar hacia la transición. Eso está establecido en la Constitución venezolana, artículos 333 y 350. Además, está en nuestra historia, o qué fue lo que vivimos el 23 de enero de hace solo 60 años. Aquí hay una ruta clara ahora, clarísima: la dimisión de la dictadura. ¿Cómo se logra eso? A través del juicio a Nicolás Maduro. ¿Cuáles son los pasos? El TSJ (en el exilio) sentencia, la Asamblea Nacional lo aprueba, la sociedad venezolana se moviliza y, finalmente, la FAN hace su trabajo.

Lo mismo se dijo cuando el Parlamento aprobó la responsabilidad política de Maduro en 2016 y el abandono del cargo en 2017. ¿Por qué ahora la situación sería distinta? ¿Cómo lograr esa dimisión sin tanques ni fusiles?

La AN debió ser consecuente con sus propias decisiones y no haber abandonado la ruta del 16 de julio, que dio un camino claro. Esta decisión del TSJ (en el exilio) se enmarca en la ruta del 16 de julio y tiene la legitimidad de 7 millones 600 mil venezolanos que votamos en el referendo. Hoy tenemos algo que no teníamos hace un año, que es la comunidad democrática internacional avalando.
Yo no sé disparar una pistola, pero yo sí confío en la fuerza de una ciudadanía movilizada y en que así como ocurrió el 23 de enero del 58, haya una institución militar que se coloque al lado de la gente, respaldando una ruta constitucional que nos lleva a la inhabilitación inmediata de Maduro. En el momento en que la AN apruebe el antejuicio, en ese instante Maduro queda inhabilitado por ladrón, corrupto, criminal y agrégale a eso que es colombiano.

- Siempre esperan ese apoyo de la FAN y nunca llega.

- Durante 18 años esperamos que la comunidad internacional apoyara y lo logramos. Venezuela es otra y este proceso se está acelerando tanto dentro como fuera del país.

- Analistas y políticos coinciden en que las dictaduras salen con elecciones y citan ejemplos como el de Pinochet en Chile. Entonces, ¿por qué renunciar al voto?

- Todo lo contrario, estamos dando esta lucha para conquistar el voto. A estas alturas debería estar claro que no estamos enfrentando una dictadura convencional, enfrentamos al régimen más perverso y corrupto de la historia de este hemisferio, por lo menos. En Venezuela se han instaurado los carteles del narcotráfico de México y hacia abajo, la guerrilla colombiana, redes de contrabando de armas, oro y coltán, y grupos terroristas islámicos como Hezbollah. Te pregunto: teniendo centro de operación para irradiar a toda América Latina, expulsando más de 40 mil venezolanos talentosos por la fronteras cada día, con un régimen que está de rodillas ante esos grupos criminales, ¿de verdad tú crees que van a salir por votos? ¿De verdad alguien lo cree?
Qué más quisiera que poder decirte que sí, no hagas nada, no te arriesgues, no grites, no denuncies, solo basta con que vayas a votar. ¿De verdad alguien cree que este sistema criminal va a entregar el poder? Discúlpame, esto no es un problema de orientación ideológica o política, este no es un régimen autoritario más, es el crimen organizado en el poder y la lógica del criminal solo entiende de la fuerza. Si no entendemos esto, la consecuencia se va a traducir en decenas de miles de venezolanos que mueren cada día de hambre, de epidemias que, por cierto, ahora se están expandiendo fuera de nuestras fronteras. Esto no es un problema solo de los venezolanos, este es un problema real para todo el hemisferio.

Publicado en Diario Las Américas.

sábado, 30 de enero de 2016

Maduro vs Obama: duelo de palabras

¿Qué puede surgir del choque de una nube chavista y una nube imperialista? Seguramente, una copiosa lluvia de sílabas. A mediados de enero de 2016, los presidentes Nicolás Maduro y Barack Obama presentaron sus mensajes anuales frente a sus respectivos parlamentos. Lo que se presentará a continuación son las “nubes de palabras” que destacan los términos más utilizados por ambos líderes políticos en sus discursos.

El venezolano habló por más de tres horas. El norteamericano, solo 59 minutos. El líder bolivariano jamás mencionó la palabra “corrupción”. En cambio, en 21 oportunidades nombró al fallecido comandante Hugo Chávez y en otras 16 al jefe de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup.

El vocablo “inseguridad” tampoco brotó de los labios del dignatario criollo. Sí se refirió en una sola ocasión a la “violencia criminal”, dijo tener planes para combatirla y se excusó de no ofrecer mayores detalles para “ir al elemento que creo central y más importante de la respuesta que tenemos que dar a la situación económica”.

Para Obama, se trató de su último discurso sobre el Estado de la Unión. Este año serán las elecciones presidenciales en Estados Unidos y en 2017 la Casa Blanca tendrá otro inquilino. En el caso de Maduro… su periodo constitucional llega hasta 2018.

Aquí está la "nube de palabras" del discurso pronunciado por el presidente Nicolás Maduro el 15 de enero de 2016 ante la Asamblea Nacional:

Y aquí la "nube de palabras" que dejó el mensaje sobre el Estado de la Unión ofrecido por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el 13 de enero de 2016 en el Congreso norteamericano: