domingo, 22 de marzo de 2015

Gobernadores y diputados rojos se pelean por las candidaturas a la Asamblea Nacional

“¡Vamos a primarias!”, exclamó el presidente Nicolás Maduro el domingo 4 de enero, tras informar que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) había aprobado ya su plan político-electoral para 2015.

Con ese anuncio, Maduro cerraba el capítulo referido al mecanismo que emplearía el PSUV para escoger a sus candidatos para las elecciones legislativas de 2015. Pero, de la misma manera, abría lo que puede significar un nuevo episodio en la historia de las luchas intestinas en el chavismo.

Entre las filas oficialistas comentan que esta contienda interna podría desatar una batalla campal entre diputados en ejercicio y gobernadores. La advertencia nace de la experiencia. El 2 de mayo de 2010, la militancia roja acudió a las urnas para ungir a los abanderados que se presentarían a los comicios generales de 2010. De los 106 legisladores que se postularon en ese proceso, solo 16 recibieron el respaldo de las bases para intentar la reelección como principales, mientras otros 12 sobrevivieron como suplentes.

Hace cinco años, los pasillos del Palacio Federal Legislativo eran un lamento. “Nosotros trabajando por la revolución aquí en Caracas, mientras los gobernadores estaban en los estados con sus maquinarias serruchándonos el puesto”, se quejaban los parlamentarios tras la amarga derrota colectiva.

Ahora, la mayoría del PSUV en la Cámara corre el mismo peligro. Aunque en apariencia todos son rojos, en el fondo existen sus matices y las fuentes consultadas apuestan a que los mandatarios regionales volverán a “jugar duro” para incluir a sus fichas de confianza en la futura plenaria.

Al rojo vivo
En algunos casos, el origen de las diferencias se entiende al revisar el calendario electoral. La actual AN se escogió el 26 de septiembre de 2010. Entonces, una buena parte de sus integrantes contaba con el aval de quienes en ese momento dirigían los estados. El 16 de diciembre 2012 tocó la renovación de los gobernadores y los cambios que arrojaron los resultados, sacudieron el mapa de las corrientes chavistas.

Como muestra de la injerencia de los mandatarios regionales en aquellas primarias de 2010, el botón de Monagas. El gobernador José Gregorio Briceño, quien militaba en el PSUV, logró incorporar en la lista a tres de sus incondicionales: Jesús Domínguez, Nelson Parra y María Aranguren. Tan pronto Briceño saltó la talanquera, el trío lo acompañó en su ruptura y la bancada monaguense pasó a ser controlada por la oposición. Más adelante, el oficialismo desaforó a Aranguren con el fin de sumar al “diputado 99” que necesitaba para aprobar la Ley Habilitante.

En esta oportunidad, abundan las zonas de conflicto. Allí destaca el caso de Trujillo. Cinco años atrás, voces del oficialismo fustigaban las aspiraciones de Hugbel Roa, José Javier Morales y Christian Zerpa señalando que no eran trujillanos y que su único mérito era ser piezas del gobernador Hugo Cabezas. De hecho, Morales fue el sucesor de Cabezas al frente de la Oficina Nacional de Identificación y Extranjería (Onidex), al tiempo que Zerpa se desempeñó como director nacional adjunto de Identificación Civil de la Onidex. 

En 2012, el difunto presidente Hugo Chávez defenestró a Cabezas y encumbró en Trujillo al general en jefe, Henry Rangel Silva, quien no apoyaría la continuidad de los tres representantes vinculados con su antecesor. A favor de Roa estaría su amistad con el mandatario de Aragua, Tareck El Aissami, quien habría intervenido en la disputa para evitar males mayores.

La chispa que enciende el llano de Apure es la pelea que sostienen el gobernador Ramón Carrizalez y el alcalde del Alto Apure, Jorge Rodríguez Galvis, padre del ex ministro de Relaciones Interiores, Miguel Rodríguez Torres. Carrizalez acusa a los diputados Cristóbal Jiménez y Juan García de apoyar a Rodríguez Galvis quien, por cierto, pretende lanzar a sus propios candidatos a la AN con la mira puesta en desbancar a su rival y asumir el poder regional en los comicios de 2016.

En Guárico, de los tres legisladores del PSUV, el mandatario Ramón Rodríguez Chacín solo se entiende con el excomandante general de la Aviación, Róger Cordero Lara, a quien el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) ha solicitado levantarle la inmunidad por su presunta participación en la masacre de Cantaura, ocurrida en 1982. 

Tanto Alfredo Ureña como Jesús Cepeda han tenido roces con Rodríguez Chacín. En declaraciones publicadas por el diario El Nacional el 29 de junio de 2013, Cepeda cuestionó al líder guariqueño en estos términos: “Se han agudizado diferencias internas porque estamos en contra del modelo de gestión autoritaria, que no es revolucionario ni democrático. Estoy en contra de la mentira como mecanismo de hacer política”.

El legislador describió a Rodríguez Chacín como un “engendro dedicado a perseguir a dirigentes políticos”, debido a las acciones que tomó contra su predecesor Luis Gallardo, quien terminó encarcelado por supuestos hechos de corrupción.

Todos contra uno
La enemistad entre el diputado Adel El Zabayar y el gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, es un hecho absolutamente público. En marzo de 2012, El Zabayar solicitó a la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, que inhabilitara y realizara un “examen psiquiátrico y psicológico” a Rangel Gómez, a quien acusó de incurrir en “abuso de poder” por insultarlo a través de los medios de comunicación estadales.

El mandatario tachó de “cobarde” y “flojo” a su camarada, que en 2013 alcanzó notoriedad por viajar a Siria en medio de la guerra y anunciar su intención de alistarse en “las brigadas de resistencia contra la posible invasión de parte del imperio y sus lacayos”. En aquella oportunidad, el presunto agraviado también solicitó al Ministerio Público la intervención de la policía regional para evitar ataques contra “los distintos colectivos patrióticos de resistencia popular revolucionaria de Guayana”.
Gracias al respaldo incondicional de Chávez, Rangel Gómez logró superar las críticas internas y ya suma tres períodos al frente de la zona del hierro. La última vez que se midió en unas primarias, en 2008, obtuvo menos de la mitad de los sufragios (47,53%), y en 2012 su aspiración reeleccionista no fue avalada por el Partido Comunista de Venezuela.

“En realidad, salvo Nancy Ascencio, todos los diputados bolivarenses están en contra del Gobernador”, sostienen las fuentes consultadas, que identifican al alcalde de Caroní, José Ramón López, como el principal aliado de los parlamentarios.

El único que tendría su curul asegurada para la próxima legislatura entre los aragüeños sería Elvis Amoroso, primer vicepresidente de la Cámara. Sus colegas Betty Cróquer, José Gregorio Hernández, Rosa León y hasta la histórica María León no gozarían de la simpatía del gobernador Tareck El Aissami. “Este equipo de parlamentarios, incluidos los suplentes, ha trabajado mucho, pero El Aissami no está por la labor de reconocer trayectorias y, además, sobre algunos pesa su supuesta relación con Rafael Isea”, comentan.

Loidy Herrera de Bolívar llegó a la AN en 2010 de la mano de su esposo Teodoro Bolívar, quien ocupaba la Gobernación de Cojedes. Dos años más tarde, Bolívar cedió su despacho a Erika Farías, quien ahora pretendería renovar la representación de la entidad sacando del camino a Herrera de Bolívar y Alejandro Villanueva, otra carta de su antecesor.

En la bancada de Carabobo, el hombre de confianza del gobernador Francisco Ameliach es Saúl Ortega. Sin el espaldarazo de Ameliach, vicepresidente de Organización y Asuntos Electorales del partido, las posibilidades de repetir de Asdrúbal Colina, Héctor Agüero, José Rafael Ávila, Lesbia del Castillo y Miriam Pérez son casi nulas.

La elección de los delegados que participaron en el III Congreso del PSUV en 2014 dejó en evidencia la existencia de dos grandes bloques en Falcón. En uno estaba la gobernadora Stella Lugo, su esposo y diputado, Jesús Montilla, y el alcalde de Coro, Pablo Acosta. En frente se encontraban los legisladores Henry Ventura y Andrés Eloy Méndez, actual superintendente de Precios Justos, y el regidor de Punto Fijo, Alcides Goitía. Ambos bandos podrían chocar otra vez en las primarias por la AN.

De los cinco parlamentarios principales rojos de Portuguesa, solo Nelson Escobar es mencionado como miembro del grupo del gobernador Wilmar Castro Soteldo. Los otros cuatro, entre quienes destaca Blanca Eekhout, cuestionarían el desempeño del antiguo comandante de la Aviación.

Castro Soteldo también encararía el desafío de, al menos, cuatro alcaldes. El primero en la lista de adversarios sería Oswaldo Zerpa, quien con la tarjeta de Tumaparos derrotó al PSUV en el municipio José Vicente de Unda. De hecho, Zerpa optó por la Gobernación en 2012 y quedó segundo, por encima del abanderado de la Unidad, Iván Colmenares. En esta misma posición crítica se inscribiría Carlos Molina, quien se impuso en Ospino con la alianza Tupamaros-PCV, al igual que los regidores pesuvistas Efrén Pérez (Acarigua) y Otoniel Meléndez (Santa Rosalía).

En Vargas, las diferencias se centrarían entre el gobernador Jorge Luis García Carneiro y la diputada Gladys Requena, quien en 2004 se lanzó por el control del poder regional contraviniendo la línea del extinto Movimiento Quinta República (MVR), que inscribió a Antonio Rodríguez San Juan.

El mandatario de Yaracuy, Julio León Heredia, solo se tomaría la foto en campaña con su hermano Néstor; mientras que su par merideño, Alexis Ramírez, haría lo mismo con Diógenes Andrade. Los demás, no contarían.

Luego de la deserción de los “gateros”, el PSUV se quedó con dos diputados por Monagas: el indiscutible Diosdado Cabello y Orángel López, quien estaría distanciado de la gobernadora Yelitze Santaella.

Gran filtro
En el resto de los estados, las tensiones son menores. El gobernador barinés, Adán Chávez, objetaría la continuidad de Rosalba González, quien asumió la curul en sustitución de Maigualida Santana, electa alcaldesa de Ezequiel Zamora en 2013. Delta Amacuro, Zulia, Nueva Esparta, Anzoátegui, Táchira y Sucre no registran grandes sobresaltos, de acuerdo con las fuentes consultadas. Tampoco habría nubarrones en Distrito Capital, tras la salida de la Cámara de Freddy Bernal, rival del alcalde Jorge Rodríguez.

Las entidades que no administra el PSUV son casos particulares. El único diputado rojo en Amazonas es César Sanguinetti, pero no contaría con el apoyo de la presidenta de Corpoamazonas, Nicia Maldonado. Los roces entre Sanguinetti y Maldonado derivarían de que puja por la candidatura regional.

Luis Reyes Reyes, jefe de Corpolara, aplaudiría la continuidad de Isabel Lameda. Al parecer, no mostraría el mismo entusiasmo con Alexander Torrealba, Francisco Martínez, Julio Chávez y Alexander Dudamel. Reyes Reyes viene de la AN y su suplente era Pedro Carreño, jefe de la fracción chavista.

Miranda son palabras mayores. “Allí la situación es compleja. Muchos son de la corriente de Cabello, con su esposa Marleny Contreras a la cabeza, pero ahora quien tiene la potestad de imponer candidatos es Elías Jaua, ‘protector’ de Miranda”, deslizan.

Al margen de estos conflictos locales, Maduro sacudió el escenario nacional al anunciar dos nuevos filtros para seleccionar a sus abanderados. El Jefe de Estado quiere que la mitad de su futura bancada esté conformada por diputados de 30 años o menos, y que también 50% del total sean mujeres.

Para tener una idea del cambio que esto significaría, deben valorarse los datos actuales: la fracción consta de 176 diputados (95 principales y 81 suplentes) y su promedio de edad es de 51 años. Solo tres (dos principales y un suplente) tienen 30 años o menos. La mayoría (59) se ubica entre los 51 y 60 años de edad. Por otra parte, las mujeres constituyen 26% de la representación del PSUV.


Peleas con gobernadores, el calendario y el sexo. Tres obstáculos importantes en la carrera reeleccionista de los parlamentarios rojos.

(Publicado en Armando.info)

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