lunes, 6 de enero de 2020

Maduro, hambre y miseria: la peor década en la historia de Venezuela

El éxodo marcó esta década para Venezuela. Foto: Vincent Tremeau/Acnur

Una cifra resume el periodo comprendido entre 2010 y 2019 para Venezuela: 4,6 millones. De acuerdo con las últimas estimaciones de Naciones Unidas, ese es el número de venezolanos que ha huído del país en medio de la peor crisis política y económica jamás sufrida por la que fuera una de las naciones más ricas del planeta en el siglo pasado.

Estadística de carne y hueso que representa cerca de 16% de la población total y marca una década donde se han registrado picos históricos de hiperinflación, devaluación de la moneda, escasez de alimentos y medicinas, homicidios, colapso de los servicios públicos y destrucción del aparato productivo.

“Si se considera que Venezuela era la sociedad más sedentaria del continente desde el siglo XIX, estamos ante un testimonio aterrador. En especial si recordamos que no han ocurrido catástrofes naturales en el territorio, ni guerras civiles”, advierte el profesor Elías Pino Iturrieta, individuo de número de la Academia Nacional de la Historia.

El Instituto Brookings, centro de pensamiento radicado en Washington, indicó que el éxodo que sacude al país sudamericano solo es comparable con el enfrentado por Siria. “La crisis de refugiados venezolanos es una de las más grandes en la historia moderna, y si las tendencias actuales continúan, podría haber hasta 6,5 millones de venezolanos viviendo fuera del país para 2020 (según las estimaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados)”, recoge el informe publicado por los investigadores Dany Bahar y Meagan Dooley.

Pino Iturrieta subraya que “los que quieran levantar el telón de la diáspora, para comprenderla cabalmente, deben saber como ocurrió en el período el desmantelamiento de la República, es decir, una guerra triunfal del régimen chavista contra el entendimiento de la cohabitación que se había establecido en Venezuela durante la segunda mitad del siglo XX”.

Bomba atómica

Suele decirse que Venezuela entró tarde al siglo XX, tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en 1935. Quizás hoy puede afirmarse que esta década comenzó oficialmente a las 4:25 de la tarde del martes 5 de marzo de 2013. Ese día se anunció la muerte del comandante Hugo Chávez, hecho que partió en dos la historia contemporánea de Venezuela.

La revolución chavista tomó el poder, gracias al voto popular, en febrero de 1999 y su fundador expiró cuando se disponía a asumir un tercer mandato en el palacio de Miraflores con miras a completar 20 años en el poder de forma ininterrumpida. 

En su último mensaje a la nación, Chávez nombró como sucesor a su vicepresidente Maduro, quien fue declarado ganador de las elecciones del 14 de abril de 2013 con una ventaja de apenas 223.599 votos (1,49%) sobre el opositor Henrique Capriles Radonski, quien denunció una serie de irregularidades en el proceso. Pese a las críticas y reclamos, el chavismo se aferró a la silla presidencial abriendo de par en par la caja de los truenos en este decenio.

Maduro, el hombre que hizo estallar la bomba. Foto: AP/Matías Delacroix

“Se puede decir que Chávez construyó la bomba de la catástrofe y Maduro la hizo explotar”, detalla el politólogo Luis Salamanca. “Chávez puso en práctica políticas propias de las primeras décadas del siglo XX, muy usadas por los gobiernos comunistas (expropiaciones, confiscaciones, controles de precios, en fin, una economía de comando) agregándole un clientelismo masivo y su proverbial militarismo, armando así la receta con la cual destruiría prácticamente todo lo que los venezolanos habíamos construido”, acota el analista.


Maduro se presenta como “el hijo de Chávez” y protector de su legado. Partiendo de esa premisa, Salamanca observa que lo ocurrido en esta década es la continuación y profundización de un modelo que persigue “la conquista del poder total en Venezuela”. “La primera década fue de conquista y control del poder por vía democrática, la segunda ha sido de utilización de ese poder para retenerlo por vía no democrática”, apunta el experto.

Golpe a golpe

El índice de la democracia del semanario inglés The Economist identificaba a Venezuela en 2010 como un régimen “híbrido” con una valoración de 5,18 sobre 10. Ocho años después, descendió al nivel de régimen autoritario con 3,16 puntos. La pésima evaluación no sorprende si se toma en cuenta que actualmente los principales partidos de la oposición están ilegalizados, con sus líderes inhabilitados, presos o en el exilio, y que entre 2013 y 2018 cerraron 115 medios de comunicación, según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

Maduro ha aplastado a sangre y fuego las protestas en su contra. En 2014, unas 43 personas murieron en el marco de manifestaciones que demandaban su salida del poder. Un año después, la oposición arrasó en las elecciones parlamentarias alcanzando los 2/3 de la Cámara, pero de inmediato el líder chavista utilizó el Tribunal Supremo de Justicia para neutralizar al Poder Legislativo. En 2017 sus detractores se echaron a las calles para defender al Parlamento y el régimen instaló una “plenipotenciaria” Asamblea Constituyente y volvió a responder con mano de hierro, dejando más de 120 fallecidos, miles de heridos y decenas de presos políticos.

La represión manchó de sangre las calles. Foto: AP/Fernando Llano

El golpe final lo propinó Maduro el 20 de mayo de 2018, declarándose ganador de unos comicios presidenciales que fueron boicoteados por la oposición y que han sido calificados de fraudulentos por Estados Unidos, las potencias europeas y la mayoría de la Organización de Estados Americanos (OEA). Pasando por encima de estos cuestionamientos, el gobernante sigue en el poder con el respaldo de una Fuerza Armada que se proclama “chavista” y “socialista”.

“Lo característico de los seis años de Maduro es la instauración definitiva de un sistema político dictatorial”, asevera Salamanca, quien ha acuñado el concepto de “dictadura evolutiva” para describir este fenómeno. “Es evolutiva porque se ha construido durante 20 años, no es como la dictadura que llega por golpe militar de la noche a la mañana, y aparece cuando la camarilla chavista está a punto de perder el poder democráticamente. Es una dictadura por socavamiento de la democracia y no por derrocamiento”, explica el politólogo.

En picada 

La hiperinflación en Venezuela entre enero y noviembre de este año llegó a 5.515,6%, según cálculos del Parlamento. Aunque parezca increíble este número podría considerarse “positivo” si se recuerda que el índice de precios al consumidor en todo 2018 se disparó hasta alcanzar la cifra récord de 1.698.844,2 %, de acuerdo con los cálculos del Poder Legislativo.

El tipo de cambio oficial amaneció el viernes 20 de diciembre en 47.167, 49 bolívares por dólar. “Por décadas y hasta el 18 de febrero de 1983, el dólar estuvo a 4,30 bolívares. Hoy pasó de 43.000. En el ínterin le quitaron 8 ceros a la moneda (las reconversiones de Chávez en 2008 y de Maduro en 2018). En total son 12 ceros. Es decir, que hoy se cumple el hito de haber aumentado el precio del dólar un millón de millones de veces”, escribió el 4 de diciembre en su cuenta Twitter el economista Ricardo Hausmann, profesor de la Universidad de Harvard.

La patronal Fedecámaras informó en julio que desde 1998 el sector privado de la economía se ha reducido en 60%. “En Venezuela en 1998 había 620.000 empresas, hoy apenas quedan abiertas unas 250.000”, comentó el presidente del gremio, Ricardo Cusanno. Peor ha sido el desplome de la producción petrolera, único motor de la economía venezolana, que en este mismo periodo cayó de 3,4 millones de barriles a unos 630 mil barriles por día, cortando drásticamente el flujo de caja del Estado.

La empresa privada se hundió al grito de "¡exprópiese!" Foto: La Verdad


Los constantes apagones - en marzo de este año prácticamente todo el territorio nacional se quedó a oscuras por seis días-, el racionamiento eléctrico y la escasez de combustible en el país con las mayores reservas de petróleo en el mundo, han paralizado el aparato productivo. 

El salario mínimo mensual equivale a 6 dólares, mientras el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores estima que el costo de la canasta básica de alimentos que requiere una familia se ubica en 142 dólares al mes. “Esta última década ha sido una montaña rusa cuyo pico estuvo en 2013, pero a partir de ese momento comienza una caída propia de un país en guerra que provocó la pérdida de 2/3 del Producto Interno Bruto (PIB), con un ambiente de hiperinflación desde 2017 que complica aún más la situación para los venezolanos”, sostiene Henkel García, director de la firma Econométrica.

Con hambre

El sociólogo Luis Pedro España, experto en el estudio de la pobreza en Venezuela, opina que esta década está atravesada por una palabra: “desigualdad”. “Para poder sobrevivir, el gobierno de Maduro pasó de su socialismo del siglo XXI al capitalismo salvaje más primitivo, desmontando todas las políticas sociales y arrojando como saldo la profundización de la desigualdad”, describe el investigador de la Universidad Católica Andrés Bello.

Un informe redactado por los sociólogos España y María Gabriela Ponce precisa que “para 2014 el 10% de los hogares más pobres captaba el 2,1% del ingreso total, mientras que el decil más rico concentraba el 30%”. Tres años más tarde, apuntan los expertos, “el decil más pobre reduce su participación a menos de la mitad captando solo el 0,7% del ingreso total, mientras que el decil más rico duplica su participación al concentrar el 61% del ingreso de todos los hogares”.

La pobreza azota al pueblo venezolano. Foto: AP/Rodrigo Abd


“Los resultados para Venezuela del año 2017, con un Coeficiente Gini de 0,681, nos ubica sin duda alguna como el más desigual de la región, por encima de Haití , en el continente reconocido como uno de los más desiguales del mundo”, sentencian España y Ponce.

Nueve de cada diez familias no cuentan con los ingresos suficientes para comprar alimentos, según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) realizada por las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar. El análisis determinó que entre 2015 y 2018 pasó de 41% a 51% la cantidad de familias venezolanas hundidas en la pobreza multidimensional, que mide estado de la vivienda, funcionamiento de los servicios básicos y acceso a educación, empleo y protección social. Si solo se valora la variable ingresos, hasta 2017 la pobreza golpeaba a 87% de los hogares venezolanos.

“Venezuela perdió 3,5 años en la esperanza de vida al nacer, algo asociado a las condiciones de desarrollo y bienestar de la población. Solamente los países de la Federación Rusa durante la crisis de disolución de la Unión Soviética o Camboya luego de la guerra tuvieron una situación similar, lo que indica cuan grave es la situación”, expresó la demógrafa Antiza Freitez, coordinadora de la Encovi, en declaraciones reseñadas por la cadena CNN en Español.

La violencia criminal también se ha ensañado contra la población. El Estudio Mundial Sobre el Homicidio divulgado por Naciones Unidas en julio pasado concluyó que Venezuela fue el país de Sudamérica que registró más muertes violentas en 2017, con una tasa de 57 homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes. En el caso de Caracas, la tasa remonta a 122 homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes. 

¿Fin de ciclo?

Venezuela cierra esta década con dos “presidentes”. Maduro continúa despachando en el palacio de Miraflores, desde donde maneja los hilos del Estado con el respaldo de la Fuerza Armada y una alianza internacional encabezada por Cuba, Rusia, Irán, China y Turquía. 

En la otra esquina se encuentra el jefe del Parlamento opositor, Juan Guaidó, que el 23 de enero se juramentó mandatario encargado de la República y ha contado con el reconocimiento de Estados Unidos, las potencias europeas y la mayoría de los miembros de la OEA, que acusan al líder chavista de haber cometido fraude en las elecciones del 20 de mayo de 2018.

Juan Guaidó, jefe del Parlamento, Presidente interino y (pen)última esperanza

Washington, la Unión Europea y los gobiernos latinoamericanos que conforman el Grupo de Lima han venido aplicando sanciones para tratar de asfixiar al oficialismo, pero hasta la fecha no han tenido éxito. El castigo más duro ha sido impuesto por la Casa Blanca, a través de restricciones a la estatal Petróleos de Venezuela y la congelación de activos de la nación en el exterior, lo que ha llevado a Maduro a denunciar un “bloqueo económico” y culpar al “imperialismo” de todos los males que afligen a los venezolanos.

Ya termina esta década. ¿Con ella hallará fin el conflicto venezolano? “Hay tres caminos abiertos, no uno solo. El camino de la consolidación de la dictadura ejecutiva, el camino de la transición hacia la democracia, y un tercer camino que puede ser de ‘estira y encoge’, es decir, el estancamiento político dentro de la crisis social y económica”, responde el politólogo Salamanca.

Al historiador Pino Iturrieta le cuesta ser optimista. “De una trama homogénea en términos de civilidad se ha pasado a una duplicidad en el manejo de los poderes públicos que no permite vislumbrar una solución inmediata, y que auspicia el crecimiento del despoblamiento generalizado de una sociedad que se ufanaba de su pertenencia al ‘paraíso’ para terminar en el sendero de una dolorosa peregrinación”.

Nota publicada en Yahoo Noticias el 30 de diciembre de 2019


sábado, 28 de diciembre de 2019

¿Qué vivienda me puedo comprar con 100.000 dólares en Caracas?


Apartamento en venta ubicado en el municipio Sucre. Cortesía: Yelid Cornejo


En 1955 el escritor Miguel Otero Silva publicó una obra emblemática de la literatura latinoamericana titulada “Casas muertas”, relato de la destrucción de un pueblo enclavado en los llanos venezolanos. Medio siglo después y tras cinco años de una recesión que ha reducido a la mitad el tamaño de su economía, Venezuela contempla la ruina de su sector inmobiliario con una contracción de 89% desde 2013.

La prolongada crisis económica que sufre la República Bolivariana ha echado abajo los precios de las viviendas, especialmente en el mercado secundario. “En un período de 5 años y medio, los precios de los apartamentos en el Área Metropolitana de Caracas (AMC) han descendido en un 48%”, señala Rosalinda Bruzual, directora del Departamento de Estadísticas e Información de la Cámara  Inmobiliaria Metropolitana.

“Esto quiere decir que a principios de 2014 con 100.000 dólares se podía comprar un  apartamento de solo 67 metros cuadrados (m2) en promedio en todo el AMC. En cambio, ahora con un presupuesto de 100 mil dólares se puede adquirir, en términos promedios, un apartamento de 129 m2”, comenta Bruzual.

De acuerdo con los estudios de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana, con 100 mil dólares se puede adquirir un apartamento de 70 m2 en Chacao, municipio calificado como “premium” en la capital venezolana, o dos apartamentos de 100 m2 en Libertador, el municipio más pobre y violento de la ciudad.

Bruzual explica que “la merma en los precios de la oferta inmobiliaria se debe básicamente a la falta de crédito para la adquisición de inmuebles, la destrucción del poder adquisitivo y de ahorro de los compradores, la sobre oferta de inmuebles y la emigración, así como el entorno económico nacional signado por la hiperinflación y la devaluación de la moneda”.

Del auge al remate

La agente inmobiliario Yelid Cornejo ofrece dos opciones de segunda mano -mercado secundario-, cada una por 100 mil dólares, en Baruta, municipio de clase media de Caracas. La primera es una casa ubicada en la urbanización Piedra Azul. Su descripción: 400 metros de construcción y 320 de terreno, cinco habitaciones, cuatro baños, sala y comedor amplios, caney tasca y tres puestos de estacionamiento. 

La otra oferta es un apartamento de 110 m2 en la urbanización Las Esmeraldas con tres habitaciones más una de servicio, dos baños más uno de servicio, dos puestos de estacionamiento techados, maletero, vigilancia 24 horas, sistema de cámaras, aire acondicionado, vista panorámica y -según la reseña- algo muy valioso en un país que padece el colapso de los servicios públicos: “no tiene problemas de agua”.

Apartamento ubicado en Las Esmeraldas, Baruta. Cortesía: Yelid Cornejo

Una tercera oferta por 115 mil dólares se halla en Sucre, municipio capitalino donde conviven urbanizaciones de clase media con Petare, uno de los barrios pobres más grandes de América Latina. Se trata de un apartamento de 106 m2 con tres habitaciones, dos baños, dos estacionamientos, aire acondicionado, vigilancia privada y lavandero con tanque de agua. 

“Nuestro mercado está muy volátil porque depende de muchos factores. Por ejemplo, en enero ocurrió el llamado ‘efecto Guaidó’, que por las esperanzas de cambio provocó un pequeño aumento después de haber tenido un 2018 hacia la baja. Sin embargo, ese efecto fue breve y a partir de julio comenzaron a bajar los precios inclusive a niveles de remate”, advierte Cornejo.

El “efecto Guaidó” se refiere a Juan Guaidó, jefe del Parlamento que en enero se juramentó presidente interino de la República y recibió el reconocimiento de más de 50 países, incluidos Estados Unidos, las potencias europeas y la mayoría de los miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA). La irrupción de Guaidó parecía abrir el camino hacia una posible transición, pero el régimen de Nicolás Maduro ha resistido la embestida y diez meses después las expectativas sobre un cambio rápido ya se han esfumado.

La Organización de Naciones Unidas indica que desde 2015 han abandonado el país unos 4,5 millones de venezolanos, a consecuencia de la emergencia humanitaria compleja. El éxodo también ha impactado el mercado inmobiliario. “La oferta de inmuebles aumenta, los pocos compradores con dinero en mano marcan el precio y los propietarios aceptan propuestas muchas veces de remate.  Es decir, es como si el mercado lo marcaran los compradores”, acota Cornejo.

Acnur ha alertado sobre el impacto del éxodo de los venzolanos en la región

La asesora inmobiliaria resalta que “el mercado primario -nuevas construcciones- está llenándose de edificios de oficinas, son muy pocas las opciones de viviendas y las que se construyen están básicamente en urbanizaciones de alto target, muy por encima de los 100 mil dólares”.

Una excepción a la norma se encuentra en El Rosal, Chacao. Un apartamento nuevo de 86 m2 con dos habitaciones, dos baños, dos puestos de estacionamiento, un maletero, cerco eléctrico, vigilancia 24 horas, pozo de agua y salón de fiesta se vende en 110 mil dólares. Para terminar de convencer al interesado, agregan que este apartamento tiene “vista al Ávila”, la imponente montaña que adorna a la atribulada capital venezolana.

Una quimera

El Banco Central de Venezuela, que ha pasado años sin publicar cifras y que es acusado de alterar las estadísticas oficiales por órdenes de Maduro, reportó en octubre que durante el primer trimestre de 2019 la construcción se desplomó 74,1% con respecto al mismo periodo de 2018. 

“Actualmente el mercado no existe básicamente porque no se construye”, sostiene Aquiles Martini Pietri, presidente de la Comisión de Infraestructura, Vivienda y Hábitat de la patronal Fedecámaras. El representante gremial apunta que las expropiaciones y nacionalizaciones ejecutadas en estos 20 años de régimen chavista han paralizado la producción de insumos para la construcción como acero, vigas y cemento. 

Martini Pietri subraya que “en Venezuela no existe el crédito para viviendas por la hiperinflación”, que entre enero y septiembre de 2019 alcanzó 4.580%, según el Banco Central. Además, el sueldo mínimo fijado por el régimen chavista equivale a unos 5 dólares mensuales y 9 de cada 10 venezolanos no cuentan con los ingresos suficientes para comprar los alimentos que necesitan, de acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) dirigida por las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar.

El propio Maduro dijo el 12 de octubre a todos los venezolanos en una cadena de radio y televisión: “Ninguno de ustedes puede salir al mercado capitalista a comprar un apartamento o una casa”. En contraste, afirmó que desde 2011 como parte de la Misión Vivienda el régimen chavista ha construido unas 2,8 millones de vivienda, cifra que es rebatida por expertos del área y la Cámara Inmobiliaria, y que jamás ha sido objeto de una auditoría independiente.

El régimen chavista dice haber construido 3 millones de viviendas

Corrupción y negocio

“Aquí no hay ahorros ni recursos que permitan dar financiamiento a largo plazo, lo máximo que otorgan los bancos son créditos comerciales y no superan los 36 meses. Pudiera ser que algún ‘enchufado’ consiga con la banca del gobierno hasta 5 años, pero no hay dinero que permita dar financiamiento a largo plazo”, enfatiza Gustavo Izaguirre, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela.

“Enchufado” es el término peyorativo para identificar a las personas que obtienen prebendas gracias a sus conexiones con el régimen chavista. No pocos de ellos hoy residen en las zonas más exclusivas de Caracas. “La nación está hundida en la corrupción generalizada”, responde Martini Pietri cuando se le pregunta por los nuevos vecinos, funcionarios civiles, militares y policiales, capaces de desembolsar miles de dólares para adquirir una vivienda en las urbanizaciones ricas de la capital bolivariana.

En las últimas semanas se corrió el rumor de que el oficialismo llevaría a cabo el plan “Ubica tu casa”, supuestamente para registrar las viviendas abandonadas y tomarlas por la fuerza. Esto fue totalmente negado por el Ejecutivo. Pero sí es cierto que autorizaron la aplicación de un censo nacional de población y vivienda, que ha sido cuestionado por los expertos debido a que será realizado dos años antes de lo previsto y por militantes del chavismo.

La construcción se hunde por la debacle económica. Cortesía: Yelid Cornejo.

“El mercado del alquiler de viviendas fue eliminado en la práctica en 2011 a través de una ley que violenta los derechos de propiedad, donde se establece que el arrendador no puede recuperar su vivienda si el inquilino no decide salirse o si el gobierno no le consigue otra”, recuerda Martini Pietri. Pasando por encima de las críticas y el impacto negativo sobre el mercado, el chavismo aprobó esa norma bajo la consigna de que la “vivienda no es una mercancía”.

A pesar de este cuadro negativo, el sector inmobiliario de Caracas podría ser un buen negocio para aquel inversionista arriesgado que quiere sacarle el mayor provecho a su dinero. “La contracción obedece a la situación política y legal que enfrentamos, pero en otro contexto un inmueble de 30 mil dólares se pudiera revalorizar en menos de un año hasta alcanzar los 90 o 110 mil dólares, precio razonable para un apartamento de lujo en Caracas”, finaliza Izaguirre.

Nota publicada el 11 de diciembre de 2019 en Yahoo Finanzas.

domingo, 15 de abril de 2018

María Corina Machado: “Para sacar a una narcodictadura del poder se requiere fuerza”

Machado expone su fórmula: primero dimisión de Maduro y luego elecciones


Más que el día D, María Corina Machado propone una salida D. La D de “dimisión”, la única fórmula que concibe para provocar un cambio político en el país. Por eso, para la exdiputada el orden de los factores sí altera el producto. “No es pedir elecciones para que salga Maduro, es lograr la dimisión de la dictadura para poder tener elecciones limpias y libres”, insiste la fundadora del partido Vente y la plataforma Soy Venezuela.

Machado embiste a todos. Ataca al régimen del presidente Nicolás Maduro y fustiga a sus viejos aliados de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). A unos los tacha de criminales y a otros de cómplices o, en el mejor de los casos, de blandos. Reivindica la fuerza antes que el voto. Y mientras lanza esta ráfaga contra las cabezas de la clase política venezolana, aclara: “yo no sé disparar una pistola”.


- Reparte críticas al chavismo y la MUD a partes iguales. ¿Considera que son lo mismo?

Nosotros hablamos con la verdad. Si algo exige el país es rendición de cuentas. Del régimen, ya sabemos lo que son. Esta es una narcodictadura, un sistema de mafias que ha saqueado a Venezuela. Por parte de la dirección política de la oposición se han cometido muchos errores y lo grave es que no se le ha rendido cuentas al país, no hay demostración de rectificación de unas estrategias que fracasaron. Eso es lo que yo como ciudadana y dirigente político tengo la obligación de hablarle a los venezolanos. No puede haber un sistema de impunidad porque eso nos llevaría a perpetuar la dictadura en el poder.

- ¿No invierte demasiado esfuerzo y energía en cuestionar a la MUD, en lugar de concentrarse en hacer oposición al gobierno?

Yo dedico todos los días de mi vida para sacar este régimen lo antes posible, y a lo que dedico fundamentalmente tiempo es a la construcción de una fuerza ciudadana con una dirección política firme, clara, que no se quiebre en el momento crucial y que genere confianza tanto a los ciudadanos como a la comunidad internacional.

- ¿Por qué no acentuar las coincidencias en vez de profundizar las diferencias en la oposición?

- En cualquier sociedad que enfrenta una destrucción tangible como la que existe en Venezuela, es sano que haya diferencias en lo táctico e incluso en lo estratégico. Donde no puede haber diferencias es en el propósito y hoy dentro de estos actores hay diferencias en el propósito. Plantear como objetivo la obtención de condiciones electorales para que Maduro salga por esa vía, en nuestra opinión es inútil y dañino porque confunde y da legitimidad y tiempo a una dictadura que lleva cuatro años negociando esa ilusión.

El propósito tiene que ser firme y claro, y es la dimisión de la dictadura. Hay que hablar con la verdad aunque sea dura, porque eso es lo que hoy te permite generar confianza y lograr la movilización de un país que está dispuesto a luchar, pero que exige una dirección política que esté a la altura del momento. En los últimos años hemos estado en varias oportunidades muy cerca de lograr el quiebre, en 2014, en 2016 cuando bloquearon el referendo revocatorio, y sin duda en 2017. La sociedad venezolana lo dio todo con un inmenso sacrificio en vidas, en patrimonio, en familia, pero hubo una dirección política que en el momento crucial se quebró o se confundió.

Lo más patético fue después del 30 de julio cuando se impone a sangre y fuego la Constituyente, que 52 países la desconocen, con 7 millones 600 mil venezolanos diciendo que no la reconocían, y a las horas después de un Smartmatic que había confesado un megafraude, teníamos a parte de la dirección política acudiendo a un proceso convocado por esa Constituyente y allí ves los resultados. Eso creó una desconexión y un quiebre. Claro que estamos dispuestos a sumar e incrementar todas las fuerzas, con todas las diferencias que podamos tener, pero siempre y cuando haya un propósito claro, inequívoco y común, y ese es la dimisión de la dictadura.

- ¿Una oposición dividida como la actual puede derrotar al chavismo?

El punto es que no es solamente la oposición. Estamos hablando de la sociedad democrática porque esta no es una lucha electoral. Durante muchos años se logró esa unidad a la fuerza y yo pregunto: ¿dónde están los resultados? Lo que demuestra que para sacar a una narcodictadura del poder lo que se requiere es fuerza. Todo el mundo puede estar unido, pero si estás con una estrategia equivocada o estás en una actitud de cohabitación, el régimen no va a salir.

La clave no es estar unidos, la clave es cuál es el propósito y si la estrategia es efectiva. Obviamente, mientras más venezolanos sumen su energía en esa dirección efectiva, más fuerza tendremos y más pronto podremos llegar a ese punto Q. Yo siento que la presión popular está creciendo y que hay claridad en los ciudadanos en cuál es la ruta. Estoy convencida de que la comunidad internacional decidió actuar sobre todo producto de esa movilización ciudadana del año pasado. Hay instituciones que comienzan a dar pasos y vemos el caso del Tribunal Supremo de Justicia legítimo desde Bogotá cuando decide con firmeza avanzar por la ruta del juicio a Maduro. Aquí hay fuerza que se está acumulando y alineando en esa dirección, el propósito es uno solo: la dimisión de la dictadura. No es pedir elecciones para que salga Maduro, es lograr la dimisión de la dictadura para poder tener elecciones limpias y libres.

- El candidato presidencial Henri Falcón dice que a los que niegan la vía electoral solo les queda esperar el golpe militar o la intervención extranjera. ¿Usted se anota en alguna de esas opciones?

Yo me anoto en el juicio a Maduro y lo que no acepto es el chantaje que durante muchos años han hecho aquellos que le dieron tiempo a Maduro y con ello muerte a Venezuela. Aceptar las migajas que te da la dictadura como explícitamente lo han dicho en sus documentos, “convivencia” con la dictadura. No, con las dictaduras no se convive, mucho menos cuando es una mafia que ha penetrado todos los sectores de la sociedad. Se les enfrenta y se les derrota.

- ¿Qué sintió cuando vio la foto del alcalde Antonio Ledezma y el diputado Julio Borges juntos en París?

Antonio Ledezma ha sido muy claro. No solamente es un compañero de lucha, es un amigo en quien tengo absoluta confianza. Atendió la invitación del presidente Macron (Francia) y del presidente Rajoy (España). Antes, durante y después dejó muy clara cuál es la ruta de Soy Venezuela, que es la que te estoy refiriendo en esta conversación.

- En 2014 la gente salió a la calle y se registraron 43 muertos. En 2017 se repitió el mismo llamado y tras cuatro meses de protesta se contabilizaron más de 120 muertos. ¿Cómo se puede pedir a los venezolanos que arriesguen otra vez sus vidas ante la represión?

- Cada día que pasa asesinan por violencia a 50 venezolanos, no sé cuántos se mueren de hambre o por falta de medicinas, más de 40 mil venezolanos cruzan la frontera cada día. Enumerar cómo el país se ha desangrado en todos los planos es desgarrador. Enfrentar una tiranía requiere una enorme claridad, serenidad de espíritu y conciencia de los riegos que ello implica. Si no hubiese sido por el enorme sacrificio de toda la sociedad venezolana, no hubiéramos logrado un componente indispensable para poder provocar la salida del régimen que es la acción decidida y firme de la comunidad internacional.

Este régimen ha tenido cinco pilares sobre los cuales se ha apoyado: toda la plata del mundo y ya no tienen nada, arruinaron a Petróleos de Venezuela. Están absolutamente acorralados. El supuesto respaldo popular, que por fraude y manipulación de encuestas y medios trataron de proyectar. Hoy todo mundo sabe que más de 90% del país repudia a este régimen y está desesperado porque Maduro se vaya. La comunidad internacional, por indiferencia, por ignorancia, por intereses de orden ideológico y geopolítico, acompañó o calló. Sanciones como las de Panamá y Suiza eran impensables hace unos meses.

¿Qué le queda a este régimen? Un sistema de mafias y una parte minoritaria de la Fuerza Armada Nacional (FAN). El sistema de mafias está resquebrajándose porque las sanciones sí funcionan y ya sabemos que cada día son menos lo militares que están dispuestos a arriesgar sus vidas y familias por una narcodictadura que está en fase terminal.

- ¿Qué responde a quienes se preguntan por qué sacrificar vidas en la calle si aún se puede recorrer la vía electoral?

Ese es un chantaje moral inadmisible. Una vida es sagrada, pretender que tú estás poniendo sobre una mesa un número de vidas para lograr un objetivo político es moralmente inaceptable. Esa ha sido la trampa que los hermanos Castro, Zapatero, Samper, Maduro, Jorge Rodríguez y quienes cayeron en la trampa del diálogo le presentaron al país. Yo no lo acepto, precisamente porque quiero salvar vidas de venezolanos no voy a engañar al país hablando de una farsa de diálogo que no fue otra cosa que una operación muy bien calculada para darle legitimidad, tiempo y plata a Maduro.

- ¿Reconoce que la vía insurreccional fracasó, que la protesta no logró el objetivo de sacar de Miraflores a Maduro?

- No, porque eso es lo que Maduro y los cubanos quieren que la gente crea. Por supuesto que el objetivo es lograr la transición, pero hemos avanzado desde donde estábamos a principios del año pasado y donde estamos hoy. No tendríamos a un país unido reclamando la salida de Maduro, no tendríamos unas instituciones actuando como el TSJ desde Bogotá, no tendríamos una comunidad internacional sancionando y avanzando. Eso fue gracias a la protesta y la movilización ciudadana. Quienes plantean que la opción es bajar la cabeza, silenciarse y entregarse lo que sí quieren es que la dictadura se perpetúe en el poder.

- La oposición lleva años diciendo que una cosa es la cúpula militar, leal al régimen, y otra muy distinta los rangos medios y bajos de FAN donde crecería el descontento. Si eso es verdad y no mera ilusión, ¿por qué esa supuesta mayoría de la FAN no se pronuncia a favor del cambio?

Desde el primer día que llegó Chávez al poder, entendió que una FAN profesional, disciplinada, con alta capacidad operativa como la que teníamos, jamás hubiera aceptado la entrega de la soberanía nacional a Cuba, que más de la mitad del territorio estuviera bajo el control o la influencia directa de la guerrilla colombiana, que las decisiones fundamentales sobre nuestra política se tomaran por el régimen cubano, no tendríamos hoy el riesgo real de perder el Esequibo.

Se propusieron destruirla operativa, institucional y moralmente. La FAN está en una situación deplorable desde el punto de vista operativo y de su disciplina, pero esos son venezolanos que llegan a sus casas y se encuentran a la madre, la esposa, la hija, la hermana, y ellas les abren la nevera. Cuánto crees tú que gana un coronel, un teniente o un sargento, los que no roban. Claro que hay un sector absolutamente comprometido porque esa fue la estrategia cubana, corromperlos para anularlos, pero la inmensa mayoría de la FAN no está en esa situación. Sí, están sometidos a vigilancia, chantaje y persecución, pero son hombres y mujeres que tienen su responsabilidad.

- ¿Usted apoyaría o se uniría a militares chavistas para provocar la salida de Maduro?

Yo le pido a todos los ciudadanos civiles y militares, independientemente de su ideología, aquellos que se enfrentaron a este régimen desde el primer día y aquellos que creyeron en él, que sumen su fuerza y asuman su responsabilidad para avanzar hacia la transición. Eso está establecido en la Constitución venezolana, artículos 333 y 350. Además, está en nuestra historia, o qué fue lo que vivimos el 23 de enero de hace solo 60 años. Aquí hay una ruta clara ahora, clarísima: la dimisión de la dictadura. ¿Cómo se logra eso? A través del juicio a Nicolás Maduro. ¿Cuáles son los pasos? El TSJ (en el exilio) sentencia, la Asamblea Nacional lo aprueba, la sociedad venezolana se moviliza y, finalmente, la FAN hace su trabajo.

Lo mismo se dijo cuando el Parlamento aprobó la responsabilidad política de Maduro en 2016 y el abandono del cargo en 2017. ¿Por qué ahora la situación sería distinta? ¿Cómo lograr esa dimisión sin tanques ni fusiles?

La AN debió ser consecuente con sus propias decisiones y no haber abandonado la ruta del 16 de julio, que dio un camino claro. Esta decisión del TSJ (en el exilio) se enmarca en la ruta del 16 de julio y tiene la legitimidad de 7 millones 600 mil venezolanos que votamos en el referendo. Hoy tenemos algo que no teníamos hace un año, que es la comunidad democrática internacional avalando.
Yo no sé disparar una pistola, pero yo sí confío en la fuerza de una ciudadanía movilizada y en que así como ocurrió el 23 de enero del 58, haya una institución militar que se coloque al lado de la gente, respaldando una ruta constitucional que nos lleva a la inhabilitación inmediata de Maduro. En el momento en que la AN apruebe el antejuicio, en ese instante Maduro queda inhabilitado por ladrón, corrupto, criminal y agrégale a eso que es colombiano.

- Siempre esperan ese apoyo de la FAN y nunca llega.

- Durante 18 años esperamos que la comunidad internacional apoyara y lo logramos. Venezuela es otra y este proceso se está acelerando tanto dentro como fuera del país.

- Analistas y políticos coinciden en que las dictaduras salen con elecciones y citan ejemplos como el de Pinochet en Chile. Entonces, ¿por qué renunciar al voto?

- Todo lo contrario, estamos dando esta lucha para conquistar el voto. A estas alturas debería estar claro que no estamos enfrentando una dictadura convencional, enfrentamos al régimen más perverso y corrupto de la historia de este hemisferio, por lo menos. En Venezuela se han instaurado los carteles del narcotráfico de México y hacia abajo, la guerrilla colombiana, redes de contrabando de armas, oro y coltán, y grupos terroristas islámicos como Hezbollah. Te pregunto: teniendo centro de operación para irradiar a toda América Latina, expulsando más de 40 mil venezolanos talentosos por la fronteras cada día, con un régimen que está de rodillas ante esos grupos criminales, ¿de verdad tú crees que van a salir por votos? ¿De verdad alguien lo cree?
Qué más quisiera que poder decirte que sí, no hagas nada, no te arriesgues, no grites, no denuncies, solo basta con que vayas a votar. ¿De verdad alguien cree que este sistema criminal va a entregar el poder? Discúlpame, esto no es un problema de orientación ideológica o política, este no es un régimen autoritario más, es el crimen organizado en el poder y la lógica del criminal solo entiende de la fuerza. Si no entendemos esto, la consecuencia se va a traducir en decenas de miles de venezolanos que mueren cada día de hambre, de epidemias que, por cierto, ahora se están expandiendo fuera de nuestras fronteras. Esto no es un problema solo de los venezolanos, este es un problema real para todo el hemisferio.

Publicado en Diario Las Américas.

domingo, 18 de febrero de 2018

Maduro usa a Miami para engatusar a la oposición y legitimar su elección presidencial

El régimen chavista obstaculiza el voto de los venezolanos en el exterior

“Le he dado la instrucción al Canciller de la República Bolivariana de Venezuela para que se proceda de inmediato a abrir el consulado en Miami para que todos los venezolanos se inscriban en el Registro Electoral (RE), plenas garantías, plenos derechos para que todos se inscriban, para que todos voten, bienvenidos a la democracia”, expresó el miércoles el presidente Nicolás Maduro en el acto de apertura del año judicial.
La declaración de Maduro sorprendió a los venezolanos. El régimen chavista ha sido acusado de impedir a los emigrantes inscribirse en el RE y ejercer su derecho al sufragio, partiendo de la premisa de que la mayoría se opone a la revolución bolivariana. Se presume que facilitar este trámite se traduciría en un aumento del caudal de votos para la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
El asunto fue abordado en el proceso de negociación de República Dominicana, que desembocó en un nuevo fracaso. La MUD propuso que el proceso de actualización del RE, tanto dentro como fuera de Venezuela, tuviera una “duración mínima de 15 días continuos”, y que se garantizara “el funcionamiento de los puntos de actualización electoral en cada sede consular”, dejando abierta la opción de ubicar “puntos adicionales”.
El acuerdo planteado por los cancilleres que acompañaron el diálogo, subrayaba que el único documento que se exigiría a los residentes en el exterior para afiliarse y sufragar sería la cédula de identidad “incluso si está vencida”, con la finalidad de eliminar las trabas burocráticas y legales que han impuesto las autoridades para limitar la participación.
El presidente Nicolás Maduro rechazó las demandas de la MUD y la comunidad internacional, y terminó firmando en solitario el 7 de febrero un documento que apenas esboza: “el RE deberá permanecer abierto para las actualizaciones tanto para el interior como para el exterior del país desde el 8 de febrero hasta el 15 de febrero”. Luego, el mandatario dispuso que las jornadas se extendieran del 10 al 25 de febrero.
 Nadie sabe
No existe una estadística oficial reciente sobre la diáspora venezolana. El sociólogo Tomás Páez, experto en el tema, indicó en 2017 que alrededor de 2 millones de connacionales viven en el extranjero. Por su parte, la firma Consultores 21 publicó este año un estudio que lleva ese número hasta los 4 millones de personas.
Más allá de las diferencias en el cálculo y la opacidad del régimen chavista, los expertos coinciden en señalar que la cantidad de votantes registrados en el exterior –unos 111 mil – está muy por debajo del número que debería estar inscrito. Para tener una idea de la brecha, en la consulta popular convocada por la oposición el 16 de julio de 2017 participaron 693.789 residentes en el extranjero, de los cuales 115.519 están en el sur de Florida (Estados Unidos).
Maduro derrotó en 2013 al ex candidato presidencial de la MUD, Henrique Capriles Radonski, por un estrecho margen de 223.599 papeletas. En un escenario reñido, los emigrantes podrían tener en sus manos la elección del Jefe de Estado.
La asociación civil Observatorio Electoral Venezolano (OEV) denuncia que en los últimos cuatro años no solo se pide a los expatriados “requisitos administrativos no contemplados en la ley” para incorporarlos al RE, sino que “algunos consulados suspendieron por largos períodos el proceso de inscripción, negando en las ciudades con mayor número de migrantes la posibilidad de actualizar sus datos”.
“El RE de venezolanos en el exterior ha estado en una especie de suspensión ilegal desde 2012, una medida violatoria de la vigente legislación electoral”, censura el OEV, tras destacar que el adelanto de los comicios para el 22 de abril “opera contra la posibilidad de llevar a cabo, de manera idónea, las diversas etapas involucradas en el proceso electoral”, entre las que resalta la renovación del padrón.
Nicolás, el bueno
¿Cómo puede interpretarse la decisión de Maduro de reactivar el consulado en Miami para la inscripción? El consultor político Edgard Gutiérrez responde de forma lapidaria: “una manera de ‘barnizar’ unas falsas condiciones electorales y que, además, tendría un impacto ínfimo en el resultado final”.
El ex rector del Consejo Nacional Electoral (CNE), Vicente Díaz, explica que “el gobierno necesita que su ‘elección presidencial’ sea reconocida internacionalmente. Eso solo pasará si la oposición participa y reconoce el resultado. Para lograr esa participación, debe mejorar la competitividad de la elección, es decir, tiene que arriesgar, ampliar la ventana de oportunidad para la oposición”.
“El juego de ellos (chavismo) es abrir la ventana tanto como para incentivar la participación, pero no tanto como para que peligre su opción de poder. El juego de la oposición debe ser lograr que la ventana de oportunidad sea tan amplia como para que realmente derive en una opción de poder”, agrega el antiguo directivo del CNE.
Díaz apunta que Maduro “abre el consulado y extiende el RE con el objetivo de que la oposición valore y decida participar, pero confiando en que el abstencionismo que cree en una invasión extranjera o un golpe militar inhiba el uso de esa apertura y, en consecuencia, la gente no se inscriba ni vote”.
El profesor Ignacio Avalos, miembro del OEV, considera que el oficialismo despliega “una finta política para decir que cumple los requisitos electorales”, tratando de sacar provecho del “efecto mediático” de Miami, reconocida como un bastión opositor. “Sin embargo, todo ese proceso lo manejan los consulados, donde no hay funcionarios imparciales. Todo es muy opaco, no hay cómo hacer que esa elección arroje resultados confiable”, finaliza Avalos.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Diálogo en Dominicana: “fotografía” a cambio de elecciones presidenciales

Rosales y Borges, en la imagen que levantó una polvareda en redes sociales


La negociación avanza. Las delegaciones de gobierno y oposición reunidas en Santo Domingo entre miércoles y jueves acordaron “la definición de una agenda de los grandes problemas de Venezuela”, así como “una comisión de países amigos que fungirán como una comisión de seguimiento, que está integrada por México, Chile, Bolivia y Nicaragua”, según anunciaron el anfitrión y presidente de República Dominicana, Danilo Medina, y el expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero.

Otro detalle relevante: la próxima cita ya tiene fecha, será el miércoles 27 de septiembre. “La reunión de ayer (miércoles) fue buena y la de hoy (jueves) fue mejor”, celebró Medina. “Creo que esta ha sido la oportunidad en que de manera más firme y de manera clara nos hemos acercado a un acuerdo”, manifestó el alcalde Jorge Rodríguez a nombre del régimen chavista. “La postura presentada en este acercamiento reafirmó nuestro compromiso de construir mecanismos para una solución política a la crisis”, señaló la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a través de un comunicado.

Los progresos obtenidos en estas jornadas contrastan con el fracaso sufrido hace apenas ocho semanas, cuando las partes –con la mediación de Zapatero- procuraron un entendimiento que evitara el estallido de esa bomba conocida como Asamblea Constituyente.

Sin nada

La tarde del jueves 27 de julio, dirigentes de la Unidad y el expresidente Zapatero seguían con atención el discurso de cierre de campaña del presidente Nicolás Maduro en la avenida Bolívar de Caracas. Esperaban un gesto, una palabra que oxigenara la negociación que habían adelantado en las horas previas a la elección de la Constituyente. Sin embargo, lejos de extender su mano abierta, el Jefe de Estado asestó un puñetazo.

“El diálogo no tenía vida. Lo más conmovedor de todo es que aquel jueves en la tarde algunos compañeros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) seguían empeñados en afirmar que en el mitin de la avenida Bolívar, Maduro iba a suspender la Constituyente. Y luego comían casquillo con lo de dialogar en las 48 horas antes de la elección”, ironizaba un jerarca de la alianza.

El chavismo, con Jorge Rodríguez a la cabeza, había descartado suspender la elección de la Constituyente por el “alto costo político” que acarrearía esa decisión entre sus bases. Pero sí estaba en consideración la posibilidad de ponerle “límites” a esa Constituyente para que respetara a los poderes constituidos (Parlamento y Fiscalía), el establecimiento de un grupo de amigos con la intervención de, al menos, cuatro gobiernos extranjeros, y la eventual publicación de un cronograma electoral.

El líder de la revolución mandó todo al demonio. Ratificó el carácter plenipotenciario de la Constituyente e invitó cordialmente a dialogar a sus adversarios tras ponerles una pistola en el pecho. “Yo le propongo a la oposición que abandone el camino insurreccional, que vuelva a la Constitución e instalemos en las próximas horas, antes de la elección e instalación de la Constituyente, una mesa de diálogo (…) si no fuera así, yo le entregaría a la Constituyente todo el poder de convocar, de manera obligatoria, un diálogo nacional de paz, con una ley constitucional, de obligación entre las partes”, espetó el dignatario.

Antes de desembocar en una nueva decepción, las partes exploraron vías de entendimiento. El chavismo habría solicitado a la Unidad ayudar a “frenar” las sanciones de Estados Unidos y la comunidad internacional, a cambio de abortar la Constituyente. Revisaron los temas acostumbrados: liberación de presos políticos, “comisión de la verdad”, respeto a la Asamblea Nacional y cronograma electoral. Incluso, surgieron fechas para las presidenciales de 2018: la MUD apostaba por el 8 de julio, mientras el oficialismo prefería el 8 de octubre.

El Ejecutivo habría asomado un pacto de no agresión entre el Poder Legislativo y el Tribunal Supremo de Justicia, para que ambos se reconocieran y facilitaran la aprobación de medidas económicas como créditos y endeudamiento. Y, para remate, quería que la Cámara lo ayudara a guillotinar legalmente a la fiscal general, Luis Ortega Díaz, cosa que fue rechazada de plano por la oposición.

El esfuerzo devino frustración. Hasta el solidario Zapatero dejó colar su malestar en un comunicado que irritó a Maduro. La Constituyente se instaló y cambió – para peor- las reglas del juego. Sin embargo, la realidad se impone y acerca nuevamente a los adversarios. La presión de la comunidad internacional, la agudización de la crisis económica y la profundización del choque político, llevan a ese náufrago llamado diálogo a buscar su salvación en una isla del Caribe.

¿Y ahora?

La historia continúa en República Dominicana. Por el chavismo, Roy Chaderton y Jorge y Delcy Rodríguez. Por la oposición, Julio Borges y Eudoro González (Primero Justicia), Timoteo Zambrano y Manuel Rosales (Un Nuevo Tiempo), Luis Florido y Gustavo Velásquez (Voluntad Popular) y el ex rector del Consejo Nacional Electoral, Vicente Díaz, especie de “secretario político” del G4 (PJ, UNT, VP y Acción Democrática).

¿Y los adecos? Ausentes. La razón oficial es que su delegado, Luis Aquiles Moreno, también los representa ante la comisión de primarias de la MUD, en el ojo del huracán por los resultados en los estados Aragua y Amazonas. “Luis Aquiles tiene cosas más importantes que hacer aquí antes que ir a hablar pistoladas con el presidente de República Dominicana”, espetó el secretario general de AD, Henry Ramos Allup, este miércoles en la celebración del 76 aniversario de su partido.

Como en casi todo, cada miembro de la Unidad tiene su propia visión sobre el diálogo. Voluntad Popular ha ido modificando su posición, desde mantenerse al margen de los contactos hasta participar activamente. Al sacarlo de la cárcel y enviarlo a su casa, donde cumple arresto domiciliario, el gobierno convirtió a Leopoldo López en un actor fundamental de este proceso en las últimas semanas.

El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, siempre destaca la importancia del diálogo; no obstante, él mismo se encargó de bloquear el acuerdo que se intentó antes de las elecciones de la Constituyente. Capriles Radonski se negaba en redondo a aceptar un pacto que pasara por reconocer la Constituyente. “Una cosa es ceder y otra muy distinta entregarnos”, habría advertido el dirigente de PJ.

Para el chavismo, esa es la palabra clave: reconocimiento. Por eso insisten en la creación de una “comisión paritaria” conformada por diputados y constituyentes, donde se abordarían los temas más espinosos del conflicto nacional. “Maduro quiere ‘la foto’ con la oposición para mostrársela al mundo y frenar las sanciones internacionales, que lo reconozcamos como Presidente y dejemos que cumpla la totalidad de su mandato”, indica un vocero de la MUD que respalda las negociaciones.

La Unidad ha expuesto reiteradamente sus exigencias. Con la comunidad internacional a su favor, Borges sostiene que es el momento para recuperar las competencias del Parlamento. Sin perder de vista los presos políticos y el canal humanitario, tienen claro que la prioridad es ponerle fecha a las presidenciales de 2018 para allanar el camino hacia el cambio.

“La renovación equilibrada del CNE, el establecimiento de un cronograma electoral con garantías de pulcritud, sin inhabilitados, fechas precisas, incluyendo la elección presidencial, y una calificada observación internacional”, subraya el comunicado de la MUD como el primero de los “puntos indispensables que deben forma parte de cualquier negociación y eventual acuerdo”.

Ambas delegaciones llegaron a República Dominicana en aprietos. La oposición tiene encima el azote de la Constituyente. También está la censura de la opinión pública. Antes de trasladarse a Santo Domingo, Borges habría discutido con algunos de sus compañeros la conveniencia de asistir a ese encuentro, ante la inminencia de las elecciones regionales del 15 de octubre.


El gobierno, por su parte, carga con el repudio de Occidente y la destrucción de la economía. Un diputado de la MUD asegura que el régimen chavista “sí está dispuesto a negociar”, pero subraya la necesidad de ofrecerle garantías. “El TSJ es el seguro de vida del oficialismo, por eso no lo tocamos ahora”, explica. Para las expectativas del diálogo, lo bueno es lo malo que esto se está poniendo.

Nota publicada en El Estímulo